IGNACIO ZAFRA. Valencia. 27 ENE 2017: El comportamiento sexual de los romanos es mucho más conocido que el de otros pueblos de la antigüedad, como los egipcios. Ello se debe a los abundantes textos clásicos, esculturas y frescos, como los de Pompeya, sobre el tema que han llegado a nuestros días. El Museo de Prehistoria de Valencia ofrece desde este jueves y hasta el 30 de abril una exposición que reúne 79 piezas de iconografía erótica romana y una interpretación de los autores clásicos para contestar a las preguntas de cómo eran las prácticas sexuales, el matrimonio y "los vicios privados" en el largo periodo que va de la República al siglo IV.
La primera respuesta que ha ofrecido Margarida Abras,
directora del Museo de Badalona —donde se inauguró la muestra, coproducida por
el Museo de Arqueología de Cataluña y Arqueoxarxa—, es que el sexo era mucho
más entretenido en época romana fuera que dentro del matrimonio. "Entre
casados, al menos en una primera época, el sexo era más una obligación que una
devoción. Su fin era sobre todo el de perpetuar la estirpe".
Fuera del matrimonio —institución inicialmente
reservada a los patricios— y conforme la moral se fue relajando, en torno al
siglo I antes de Cristo, "la sociedad romana era extraordinariamente
activa en lo referido a la sexualidad".
Así lo reflejan las pinturas y figuras de mármol y
cerámica expuestas, que recogen una gran variedad de posturas sexuales —aunque
"básicamente las mismas que se practican ahora", señala Abras durante
una visita guiada a la exposición—. Y los textos de poetas como Catulo y
Ovidio, que escribió un libro, Ars amatoria, "dedicado sobre
todo a las mujeres para darles las claves de cómo resultar más atractivas
sexualmente".
Los romanos, indica Abras, eran muy machistas —aunque
a partir del siglo I antes de Cristo las mujeres podían pedir el divorcio—.
Prueba de ello son los castigos que se les aplicaban a ellas en caso de
adulterio, mucho más severos —"en el periodo arcaico hasta la
muerte"— que los que recibían los hombres, o la visión predominante sobre
determinadas prácticas sexuales.
Las felaciones, por ejemplo, eran aceptables si las
practicaba una prostituta —cuyo oficio "estaba completamente consentido y
era una fuente importante de ingresos para el Estado"— o una esclava. El cunnilingus se consideraba "degradante si lo
realizaba un hombre, al considerar que daba el rol dominante a la mujer",
detalla Abras.
Una muestra de la "naturalidad" con la que,
por otra parte, los romanos trataban el sexo es el gran número y la extensión,
de Chipre a Mérida, de candiles con temática erótica que se ha hallado en las
yacimientos arqueológicos. "Es como si nuestras luces de casa estuvieran
decoradas con felaciones y acoplamientos", dice la directora del Museo de
Badalona.
El lesbianismo estaba mal visto, según se desprende de
las fuentes literarias de la época. La homosexualidad masculina, en cambio, era
aceptada dentro de unos límites. "Una de las cosas que más me sorprendió
al estudiar la cuestión fue que las relaciones homosexuales se aceptaban
mientras se dieran entre un hombre maduro y otro joven. Cuando el joven se
hacía mayor debían gustarle también las mujeres y mantener relaciones
homosexuales, en todo caso, con jóvenes. La clave era la diferencia de
edad". Abras recuerda la especulación histórica según la cual Antínoo se
suicidó lanzándose al Nilo porque había superado la edad socialmente aceptable
para ser amante de Adriano,
y no quería perjudicar al emperador con murmuraciones sobre quién dominaba a
quién.
En la muestra El sexo en la época romana, que
reúne piezas de 11 museos —incluidas las llamadas cuatro venus catalanas,
procedentes de Badalona, Barcelona, Empúries y Tarragona, que por primera se
exponen juntas—, destacan por su número y extravagancia las figuras fálicas.
Muchas de ellas están dedicadas al dios Príapo que, explica Abras, se asociaba
no solo a la fertilidad, sino también a la abundancia agrícola.
COMENTARIO: De lo que he leído aquí y allí, los Romanos eran
bastante más liberales en según qué aspectos.
Su moral era muy distinta porque diferenciaban entre
"clase social" y activo-pasivo.
Mujeres y esclavos estaban muy bajo en la escala
social por que se consideraban clases "pasivas" o algo así.
Entonces, que te hicieran una fellatio no estaba
"mal", pero que tú hicieras una fellatio o un cunnilingus sí, porque
te convertías en el "pasivo" de la relación.
Con respecto a la homosexualidad, dentro de unos
límites, también razonaban igual, si eras el "activo" estabas
demostrando "poder", si eras el "pasivo", hasta cierto
punto te "degradabas". De Julio César se dijo que mantuvo una
relación homosexual, y la polémica era si se dejó penetrar o no, no el hecho de
haber tenido esa relación...
Las mujeres eran relativamente poco estimadas y
estaban por encima tan solo de los esclavos. Su función de perpetuación era muy
valorada y de ahí que se castigara severamente el adulterio y las relaciones
lésbicas, aunque estas, con discreción y sin negarle al marido sus
"derechos" se podían mantener...LA RECORTA…



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