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domingo, 4 de diciembre de 2016

Una Italia dividida vota hoy la reforma constitucional de Renzi Europa teme que el voto antisistema provoque otro foco de inestabilidad en la región

 PABLO ORDAZ. Roma- 4 DIC 2016: Italia se ha partido en dos. Es en lo único que coinciden los partidarios del sí a las reformas que propone Matteo Renzi y los que, por el contrario, votarán no en el referéndum de hoy porque ni las consideran adecuadas ni creen que el joven primer ministro, que no fue elegido en las urnas, tenga legitimidad suficiente para plantear un cambio en 43 artículos de la Constitución de 1948. Una campaña electoral muy dura, librada a bayoneta calada entre Renzi y sus detractores, ha puesto en situación de alerta a Europa, que tras el Brexit y la elección de Donald Trump teme que el voto antisistema pueda convertir Italia en un nuevo foco de inestabilidad. El primer ministro aún no ha confirmado si, como prometió, dimitirá en caso de derrota. Fue sin duda esa actitud desafiante —o las reformas o el caos, o conmigo o contra Italia— la que enseguida convirtió el referéndum en un plebiscito sobre Renzi. Bien es verdad que, hasta ahora, la estrategia siempre le había salido bien. El exalcalde de Florencia nunca pretendió convencer, solo vencer, tal vez porque pensó que Ennio Flaiano tenía razón cuando dijo aquello de que “los italianos siempre acuden en auxilio del vencedor”. Así sepultó al sector crítico del Partido Democrático (PD), arrebató la jefatura del Gobierno a Enrico Letta y aprobó sus reformas una a una, planteando, in extremis, cuestiones de confianza. Aunque aún está por ver que el ardid vuelva a funcionarle —los sondeos pronostican la victoria del no—, el caso es que hasta sus más leales admiten en privado que, en esta ocasión, Renzi ha ido demasiado lejos. Su campaña por el sí no se ha limitado a defender las virtudes de unas reformas cuyo punto estrella es la abolición del bicameralismo perfecto para mejorar la gobernabilidad del país, sino que ha amenazado con que, si no salen adelante, Italia volverá a la inestabilidad, a la prima de riesgo por las nubes, tal vez a un Gobierno técnico, al avance del populismo. Una carta del miedo que sus detractores —prácticamente todas las fuerzas políticas más los críticos del PD y destacados juristas e intelectuales— han aceptado jugar en esta ocasión, advirtiendo a los italianos de que lo que en realidad busca Renzi quitándole al Senado su poder de veto es, precisamente, un salvoconducto para gobernar sin control. A enemigos hasta ahora irreconciliables como los expresidentes Silvio Berlusconi y Massimo D’Alema, o el líder de la Liga Norte Matteo Salvini y el sindicalista Maurizio Landini, no les ha importado militar juntos en las filas del no. El premio se les antoja suculento: hacer que Renzi cumpla su palabra y, si pierde el referéndum, que dimita.


COMENTARIO: Así que los antisistema son los que quieren quedarse con la constitución vigente tal como está y no cambiarla por el deseo de un primer ministro nunca elegido. Que peligro tiene la influencia de Bruselas a los periódicos en la zona Euro.LA RECORTA…

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