20/12/2016: La pregunta clave para establecer la gravedad del secuestro del
cooperante español de la Cruz Roja en Afganistán, confirmado por
el Ministerio de Asuntos Exteriores, es simple: ¿ha sido secuestrado por uno de
los muchos grupos criminales que operan en Kunduz,
o, en el peor de los casos, por un grupo terrorista?
El gobernador provincial, Asad Aullah Khail, ha
informado en declaraciones a EL MUNDO recogidas por la periodista
norteamericana María de la Guardia que "el cooperante español se llama
Juan Carlos y tiene 42 años". Además, ha
asegurado "que sólo llevaba 10 días trabajando como cuidador para la Cruz Roja en
Kunduz".
Khail también ha informado que "las fuerzas de
seguridad están indagando para saber qué ha sucedido y cómo pueden
liberarlo", a pesar de que "aún no tenemos información
sobre quién ha llevado a cabo este crimen".
El gobernador ha hecho hincapié en que "el
cooperante español ha sido secuestrado en una zona muy insegura de Kunduz", refiriéndose al
distrito de Ali-Abad donde desapareció, "que se conoce por estar plagada de terroristas".
Por este motivo ha asegurado que "estamos en contacto con los consejos de
ancianos de la zona", los que más información pueden tener al respecto,
así como que "podrían facilitar el contacto con los secuestradores para
negociar su libertad".
Khail ha descrito el secuestro como uno de los
principales problemas en la provincia ya que "se ha convertido en una
actividad muy común con un gran aumento durante 2016". Asimismo, ha
explicado que "muchos de ellos fueron resueltos a través de un pago",
dejando entrever que la acción podría haber sido llevado a cabo por un grupo
criminal.
Ruta por una zona muy peligrosa
La AH76 es la única carretera que lleva directamente
desde Mazar-e Sharif, capital de la provincia de Balkh y desde donde partió el
convoy en el que viajaba, hasta Kunduz, una de las más peligrosas y
con uno de los niveles de criminalidad más altos del país.
De esta manera, una vez los dos vehículos de la Cruz
Roja cruzaron la frontera de Balkh entraron en un territorio plagado de
contrabandistas, grupos criminales especializados en secuestros,
traficantes de heroína y grupos de talibanes que, debido al invierno, se
encuentran desperdigados por la provincia después de las diversas ofensivas
realizadas durante este año para tomar la capital.
Los controles de carretera y controles policiales
falsos establecidos
por los criminales para robar sistemáticamente a todos los que los transitan
son una de las estrategias más comunes. En el caso de los yihadistas, sobre
todo los talibán, también se llevan a cabo para interceptar a individuos
trabajando para el Gobierno o las fuerzas de seguridad afganas,
así como para ejercer presión y legitimar su presencia entre la población.
En el caso de ser criminales
la motivación es enteramente monetaria. Esto significa que el proceso de
negociación y liberación puede tardar semanas pero durante el mismo se suele garantizar el
bienestar del rehén. El último caso fue el de la cooperante
australiana Kerry Jane Wilson, secuestrada el pasado abril por un grupo criminal
en Nangarhar, al este del país, y puesta en libertad a finales de agosto.
Por otro lado, en Afganistán, las penas por secuestro
son tan duras que esto podría ralentizar el proceso. Sirva como ejemplo el
hecho de que de los 76 secuestradores que la policía afgana ha detenido en la
provincia Herat, al oeste del país, "19 han sido condenados a muerte",
según ha informado este lunes el gobernador provincial, Mohammad Asif Rahimi.
Secuestrado por yihadistas, talibán o criminales
En el peor de los casos, los secuestradores podrían
pertenecer a un grupo yihadista. La zona donde fue abducido, tal y como ha
confirmado el gobernador de Kunduz, es conocida por albergar una gran cantidad
de guerrilleros talibán, así como grupos yihadistas independientes que transitan entre
la criminalidad y el oportunismo político.
Por este motivo, el cooperante podría estar retenido
para ejercer algún tipo de presión hacia la propia Cruz Roja o hacia las
autoridades gubernamentales. Por otro lado, el hecho de que sea una zona con
gran presencia talibán casi descarta cualquier implicación del Estado
Islámico ya que los talibán están en constante lucha contra los
terroristas dirigidos por el líder yihadista iraquí, Al Bagdadi.
De momento, el departamento de prensa de la Cruz Roja
en Kabul ha declinado hacer ninguna declaración al respecto. Una acción
comprensible y, por otro lado, estándar en este tipo de situaciones con el
objetivo de garantizar la seguridad del rehén y conseguir "su puesta
en libertad lo antes posible", según ha declarado la jefa de la delegación
de la Cruz Roja en Afganistán, Monica Zanarelli.
COMENTARIO: Hace un tiempo, un cooperante español comentaba que
cuando iba a trabajar, iba con miedo, NO porque fuera a colaborar a zonas
peligrosas, sino porque un español se había convertido en una especie de banco
de dinero en efectivo con patas. Desde que las grandes mafias terroristas de
todo el mundo saben que el gobierno español paga por cada español secuestrado,
los españoles se han convertido en objetivo preferente. Igual que saben que es
inútil secuestrar a un Norte Americano, Francés, Inglés, Alemán, etc., porque
saben que todos estos países no pagan a terroristas, amenacen con lo que
amenacen.LA RECORTA…


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