23/12/2016: Ikea pagará alrededor de 16 millones de
euros a cada una de las familias de los tres niños que fallecieron después de
que se les echaran encima las cómodas modelo Malm compradas en sus tiendas. La
compañía sueca ha llegado a un acuerdo con los familiares de los menores y
les indemnizará con un total de 48 millones de euros, según han confirmado a
France Presse los abogados de las familias.
Estas demandaron a la empresa sueca después de que los
menores fallecieran al ser aplastados por las cómodas, que no estaban bien
fijadas a la pared. Entonces, Ikea retiró
29 millones de unidades de muebles de este modelo y otros
similares en Estados Unidos, Canadá y China.
Aunque el grupo siempre alegó que recomienda
fijar los muebles a la pared para evitar que vuelquen (así figuraba en las
instrucciones), las familias de los niños fallecidos denunciaron que el modelo
de las cómodas no era seguro.
También la agencia estadounidense de seguridad de
los consumidores aseguró que estos muebles son inestables mientras no
estén fijados a la pared y "representan un riesgo importante de balanceo
que puede llevar a la muerte". Además de los casos de los tres niños fallecidos,
la agencia certificó más de 40 casos de accidentes con este mobiliario.
La indemnización de 48 millones de euros se la
repartirán entre las tres familias de los menores. Además, Ikea pagará 96.000
euros a tres hospitales pediátricos y otro tanto a una fundación infantil.
Protocolo de crisis
La compañía sueca cuenta con un
protocolo de actuación para este tipo de crisis. "Cuando se
detecta algún riesgo desde el punto de vista de la seguridad, se identifica el
problema y la partida de la producción afectada, se investigan las causas para
evitar que vuelva a suceder y si se requiere, se procede a la retirada del
producto en venta en todos los mercados afectados", explicó la compañía.
Cuando la retirada del producto afecta únicamente a un
país "se aplican medidas adicionales de seguridad en el resto de mercados
donde sí puede seguir comercializándose el mismo". Un ejemplo fue el de
las cómodas Malm.
Según la compañía, entonces "se inició una
campaña para concienciar sobre el riesgo de vuelco de mobiliario en el hogar y
respeto de las medidas de seguridad en el montaje y anclaje que incluyen los
productos de Ikea".
En España se siguió vendiendo este producto aunque
"se decidió replicar el protocolo de concienciación con mensajes en las
tiendas, en la página web y ofreciendo kits de seguridad adicionales en los
productos".
COMENTARIO: Para los consumidores con síndrome de Estocolmo: La
ley y los jueces norteamericanos nada tienen que ver con la visión de la ley y
la justicia de, por ejemplo, España. Allí las indemnizaciones son altísimas
comparadas con las nuestras, que son irrisorias, y quizá, el juez pueda
dictaminar que una cómoda no tiene por qué estar anclada a la pared por mucho
que lo digan las instrucciones, o que no venía suficientemente resaltado la
gravedad de no hacerlo, o que tenían que haber previsto esa posibilidad en la
fabricación del mueble sin que el vuelco pudiera suponer un impacto que pudiera
causar la muerte, o que una tienda de muebles con esos riesgos no puede vender,
confiando en la buena instalación de un cliente, obviamente inexperto en
instalar muebles. Como ve, las cosas no son tan sencillas. Cuando IKEA ha
pagado 48 millones de dólares es por algo. Y es la consecuencia de que esta
empresa no tiene instaladores de muebles que casi todas las tiendas de muebles
tiene sus instaladora, pero por ahorrarse un dinero ocurre lo que ocurre, en
fin es lo que hay.LA RECORTA…


No hay comentarios:
Publicar un comentario