La relación entre PP y Ciudadanos está
jalonada por momentos de odio y amor. Si bien desde el principio se supo que la
convivencia no sería fácil por la falta de sintonía entre Mariano Rajoy y Albert
Rivera, los desplantes del Gobierno respecto a las 150 medidas pactadas con la
formación naranja en agosto y sus acercamientos al PSOE han colocado más
piedras en el camino. Respecto a la dejadez en el cumplimiento de lo pactado,
el Gobierno ha apostado por demorar su puesta en marcha -aministía fiscal,
aforamientos...-, aportando distintos argumentos a Ciudadanos. En cuanto a su
preferencia por pactar con el PSOE, un ministro llegó a justificar ante un
dirigente de Ciudadanos: «Ya lo sabéis, sólo es el pago en especies», en
referencia a que ese protagonismo que el Gobierno está dando a los socialistas
es sólo el precio a pagar por la
abstención de éstos que permitió ser
investido como presidente a Rajoy.
No es la primera vez que desde el Ejecutivo se aplica
calmante al malestar de Ciudadanos. El propio Rajoy descolgó el teléfono
para apaciguar a Rivera, en pleno malestar por las interferencias de Montoro,
y se comprometió a una inversión social de 3.850 millones para 2017, lo que, en
realidad, suponía un tijeretazo de 1.200 millones a los 5.000 millones
comprometidos en el pacto firmado en agosto. El objetivo era mantener a
Ciudadanos como socio, pese al recorte, y permitirle exhibir algunas medallas.
Y es que el Ejectivo se preocupa por acercarse al PSOE
y, a la vez, rebajar la tensión con Ciudadanos. En medio de las quejas naranjas
por la mala comunicación en la negociación de los Prespuestos, el portavoz del
Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo, aseguró que el acuerdo suscrito con Ciudadanos
será «el pivote prioritario» de su acción política, si bien precisó que para
ponerlo en marcha es necesario contar con otros partidos. Esto es, el Gobierno,
convenientemente, echa agua cuando ha detectado un foco de incendio naranja.
Y ahí está la clave. En la suma. PP y Ciudadanos saben
que no son suficiente -la mayoría del Congreso son 176 diputados y ellos suman
169-, por lo que se necesita de un tercer socio. Los dos apuestan por el PSOE,
pero desde un prisma distinto: el PP como interlocutor preferente y Ciudadanos
como aliado de un acuerdo entre constitucionalistas.
Pactos PP-PSOE a espaldas de C's
Techo de gasto. El Gobierno pretende elevar los
ingresos en 8.000 millones de euros el año que viene con medidas como eliminar
las deducciones a grandes empresas y subir la tributación a tabaco, alcohol y
bebidas azucaradas. Este pacto, sellado por PP y PSOE, dejó a C's en un segundo
plano.
Subida del salario mínimo. La necesidad de contar con
el apoyo del PSOE para aprobar el techo de gasto, llevó al Gobierno a aceptar
una subida del 8% del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en 2017, lo que
supondrá una subida de 52,4 euros al mes.
Contra la pobreza energética. PSOE y PP firmaron
modificar la Ley del Sector Eléctrico para introducir un nuevo artículo que
prohíbe cortar la luz a las familias que hayan sido declaradas vulnerables por
los servicios sociales.
De momento, el PSOE insiste en presentar una enmienda
a la totalidad del proyecto de Presupuestos para 2017 del Gobierno. «Ese
Presupuesto de recortes, que busque en la derecha parlamentaria los apoyos que
necesita», dijo este fin de semana Susana Díaz. Ante este
escenario, el PP necesita del apoyo de Ciudadanos y del PNV para intentar sacar
adelante las cuentas públicas. De ahí esos guiños y cuidados al partido de
Rivera. Por ejemplo, la semana pasado desde el equipo económico de Ciudadanos
se mantuvieron reuniones con ministros para perfilar la partida presupuestaria
a destinar al Plan contra la Pobreza Infantil, uno de los 150 compromisos del
pacto de investidura, y cuya inversión será inferior a los 1.000 millones
previstos.
Con todo, la dinámica en estos primeros meses de
legislatura -y se prevé que en los próximos- es clara: el PP prioriza siempre
que puede al PSOE y después invita o facilita a Ciudadanos sumarse al acuerdo.
De momento, en la formación de Rivera han apostado por no alzar la voz. Sus dirigentes
consideran que ellos ya han «cumplido nuestra mayor obligación: votar a favor
de la investidura de Rajoy. Ahora toca vigilar el cumplimiento de las
exigencias. Ahora tienen que cumplir ellos». Y son conscientes de que poco
pueden hacer porque no son determinantes al no sumar. Apuestan por tratar de
construir el relato de que son ellos quienes logran poner de acuerdo al
bipartidismo. Y esperan recobrar protagonismo con la negociación de los
Presupuestos.
Juan Carlos Girauta, portavoz de Ciudadanos en el
Congreso, cree que sería «un juicio precipitado» decir que el PP prima al PSOE
para los pactos ninguneando a Ciudadanos, pero sí admitió ayer a Europa
Press que «hay ministros» en la «cultura estricta del bipartidismo». No percibe
una «estrategia deliberada» del bipartidismo, pero cree que «es un tic».
COMENTARIO: El PP será el gran vencedor de esta legislatura. Por
un lado le da el abrazo del oso al PSOE con el que consigue presentarlo como su
comparsa, su tonto útil, un partido subordinado que ruega un no adelanto
electoral mientras le extiende la alfombra a la lideresa. A cambio le aprueba
una cosilla por aquí, unas modificaciones por allá. Que parezca que también
ganan algo. Por otro lado C¿s que se presentó como un partido del sistema, no
sabe cómo romper con el PP y al mismo tiempo seguir siendo el estandartes de la
estabilidad, la gobernabilidad y la alternativa al PP. Y luego Podemos, que si
gana Errejón arrasará pescando entre el desconcertado votante socialista. Si
gana Pablo, seguirá siendo un club de amiguetes cabreados.LA RECORTA…


No hay comentarios:
Publicar un comentario