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jueves, 17 de noviembre de 2016
POBREZA ENERGÉTICA Morir en invierno por no tener luz Cinco personas mueren en 10 días por incendios en hogares, sin que España haya legislado sobre eficiencia energética
JAVIER AYUSO. Madrid 17 NOV 2016: Rosa tenía 81
años, vivía sola y Gas Natural
Fenosa le había cortado la
luz en septiembre. En la madrugada del domingo al lunes se olvidó de apagar las
velas que iluminaban la oscuridad de su piso en la calle Santa Ana de Reus
(Tarragona) y llegó la catástrofe: ardió el colchón en el que dormía la anciana, que murió en
el acto. Es el quinto caso en 10 días; cinco muertos por incendios por velas,
braseros o instalaciones eléctricas en malas condiciones.
Una menor de 14 años falleció al caer desde
la ventana de un quinto piso en llamas en Zaragoza; un hombre de 95 años murió
en el incendio de una residencia de ancianos en San Sebastián de los Reyes
(Madrid); dos mujeres de 102 y 81 años murieron al inhalar el humo del fuego
que prendió su piso en el barrio de Los Remedios de Sevilla... más de 100 en lo
que va de año; la mitad, mayores. No todos pobres, pero el drama sucede cada
año con la llegada del frío.
Un
polémico principio de precaución
La vulnerabilidad energética sigue causando
víctimas (por incendios o enfermedades respiratorias) pese a las medidas
tomadas por las empresas, las Administraciones públicas y las organizaciones no
gubernamentales. No hay estadísticas oficiales, pero un estudio de la Academia
de Ciencias Ambientales señalaba que se producen más muertes por este motivo
que por accidentes de tráfico. En 2015 murieron 1.126 personas en la carretera.
El baremo para medir la pobreza energética
en nuestro país se basa en las familias que tienen que destinar más del 10% de
su renta a pagar la electricidad y el gas doméstico. En Europa, la vara de
medir se sitúa en los hogares con unos ingresos por debajo del 60% de la media
nacional. Con uno u otro criterio, en España hay más de siete millones de
personas que no pueden mantener su hogar a la temperatura adecuada.
Durante años, la vulnerabilidad energética
ha sido un problema invisible. Crecía poco a poco, pero nadie le prestaba
atención. Tuvo que llegar la crisis de 2008 para que los partidos se dieran
cuenta de la gravedad de la situación, aunque optaron por medidas paliativas en
lugar de actuaciones de tipo estructural como otros países europeos.
En 2009, el Gobierno de José
Luis Rodríguez Zapatero aprobó
el bono social: un 25% de reducción de la factura de la luz para los hogares
que cumplan una de estas tres condiciones: familias con todos los miembros en
paro, ser consumidores de baja tensión con potencia instalada inferior a 3
kilovatios o ser pensionista mayor de 60 años cobrando la pensión mínima.
Otros países de la UE (hay 54 millones de
personas en situación de vulnerabilidad energética) llevaban años tomando
medidas para atajar el problema: mejora de la eficiencia energética en las
viviendas, control del precio de la energía y políticas de rentas familiares.
Sin embargo, en España han tenido que ser los Gobiernos autónomos y algunos
Ayuntamientos los que se han decidido a actuar para intentar frenar la escalada
provocada por la caída de las rentas familiares y el aumento del precio de la
electricidad.
Paradójicamente es Cataluña (donde murió
Rosa en la madrugada del lunes) la región más avanzada en la lucha contra la
pobreza energética. Legisló en tres ocasiones para evitar los cortes a los más
vulnerables. Fue la primera comunidad que intentó crear la llamada tregua
invernal entre noviembre y marzo en la que no se puede cortar la luz a ningún
hogar. La ley fue recurrida por el Gobierno ante el Tribunal Constitucional. La
norma vigente establece el principio de precaución por el que las eléctricas
deben asegurarse, antes de cortar el suministro, de que el afectado no se
encuentra en situación vulnerable.
Un principio de precaución que falló y que
ha causado un enfrentamiento de la empresa, Gas Natural Fenosa, el Ayuntamiento
de Reus y la propia Generalitat de Cataluña. Según la compañía, existe desde
2014 un acuerdo con el Consistorio y se ha atendido a 150 clientes vulnerables.
Añade que en la lista de ciudadanos desvalidos no figuraba el nombre de Rosa P.
V.
En el resto de España, son los Ayuntamientos
los que tienen que informar a las compañías eléctricas sobre las personas en
situación de pobreza o de vulnerabilidad energética. Además, Andalucía aprobó
en 2015 un programa extraordinario para suministro de un mínimo vital por valor
de 6,5 millones de euros, Galicia implantó en la pasada legislatura el ticket eléctrico total y el País Vasco
presupuestó 200.000 euros en subvenciones para este año.
Los Ayuntamientos de Madrid y Barcelona han
sido especialmente activos en la defensa de los hogares con vulnerabilidad
energética. Sus alcaldesas, Manuela Carmena y Ada Colau (al anterior alcalde,
Xavier Trias ya intervino al pagar facturas), incluyeron en sus programas
electorales la prohibición de cortar la luz en los hogares con rentas bajas y
proclamaron que la electricidad debería ser un derecho básico protegido. Aunque
ayer, los representantes del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid denunciaron que
Carmena no había dotado el dinero previsto para hacer frente al problema, que
afecta a 100.000 personas en la capital.
PROTOCOLOS
DE PROTECCIÓN SOCIAL DE LAS ELÉCTRICAS
Las grandes compañías eléctricas que operan
en España pusieron en marcha entre 2013 y 2015 diversos programas de protección
social para las personas más vulnerables desde el punto de vista energético.
Iberdrola, Endesa y Gas Natural Fenosa informan de que la práctica totalidad de
los 600.000 cortes de luz por impago que realizan cada año no tienen que ver
con pobreza energética.
Las tres empresas tienen firmados convenios
con administraciones públicas (sobre todo Ayuntamientos), ONG y asociaciones de
diverso tipo para gestionar los casos de especial pobreza y evitar cortar el
suministro a los hogares más vulnerables. A su juicio, estos convenios han
evitado males mayores.
Además, en 2015, presentaron una propuesta
para reformar el modelo de bono social (centrándolo únicamente en la renta) y
crear dos fondos de pobreza y eficiencia energética que puedan ser utilizados
de forma inmediata. La mala calidad de muchas viviendas inciden en la
temperatura de los hogares.
COMENTARIO: Mientras
las eléctricas ( las cuatro grandes) ,ha tenido un beneficio de 4200 millones
de euros a costa de condenar a morir de frio a los más desfavorecidos, el
Gobierno mira para otro lado ajenos de el sufrimiento y la miseria que arrastra
este colectivo cada vez más numeroso ,gracias a su política de auxilio a los depredadores
que son respaldados y protegidos de manera inmoral e indecente por quienes deberían
estar a favor de evitar este terrorismo empresarial, que prima que sus
ganancias no decaigan ,a costa de lo que sea y de quien sea, aunque esto lleve
a la tumba a quienes tiene la desgracia de no poder pagar la luz y el gas.
LA RECORTA…
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