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domingo, 27 de noviembre de 2016
Pegados al móvil: así es la vida de tu hijo adolescente Vive enganchada a su móvil, quiere estudiar teatro en Broadway y la apodan 'la agitadora' por su alergia a las injusticias en el colegio. Es Olivia, una chica de la 'generación Z', la primera que ha crecido conectada permanentemente a internet. Así son los nuevos adolescentes.
Alba Muñoz- Guillem Sartorio. 27/11/2016:
Olivia saca un papel del bolsillo trasero de su
short, lo despliega y lee en voz alta: «Uno. Si tu rendimiento escolar
disminuye o se estanca, el móvil te será requisado hasta que yo decida». Tiene
13 años y hace cola en una tienda de telefonía junto a su madre, Bárbara, que
es quien ha escrito el contrato y quien en pocos minutos pasará por caja.
«Siete. La noche es para dormir y el día es para hacer muchas cosas más que
jugar con el teléfono... Mamá, yo no juego, pero bueno».
Olivia está a punto de unirse a un iPhone 6s de
color «oro rosa». Hace rato que camina de puntillas por el local, ansiosa y solemne como una novia que ha pronunciado sus votos con la esperanza
de que su vida vaya a mejor. Sólo que Olivia ya sabe lo que le espera: un
objeto inteligente, pulido y veloz, que multiplicará su existencia. Seguro.
Durante los últimos tres meses, esta
adolescente de Barcelona ha vivido con un móvil que no detectaba su dedo. No ha
podido utilizar sus aplicaciones, se ha visto obligada a llamar a sus amigas
con el teléfono fijo e incluso ha tenido que entretenerse con la cuenta de
Facebook de su abuela, y eso sin entender «para qué sirve Facebook». Olivia se ha aburrido y se ha sentido aislada. Puede que haya sufrido algún tipo de alienación.
Sería lógico. La llamada Generación Z no
sólo ha crecido habituada a las pantallas, sino conectada permanentemente a internet. Nacidos entre 1994 y 2010, fueron los primeros bebés
en aparecer en las redes sociales de sus padres y aprendieron a interactuar con
otros en el plano físico y en el virtual de forma casi simultánea. Hay estudios
que afirman que los niños Zaprenden a manejar tabletas antes que hablar. Para ellos, los datos son parte de su alimento y la
realidad online es realidad a secas.
Olivia se estira los shorts «para no parecer
una choni» y sale a la calle metiendo prisa. Quiere llegar cuanto antes a la
librería de su madre y ponerse a configurar su nuevo móvil, que no es
exactamente nuevo, sino un kilómetro cero mucho más asequible: «Lo más importante que me bajaré es WhatsApp,
Instagram y Snapchat». Nada
más entrar por la puerta, exige la clave del wifi como si fuera la caja
registradora: «¡Ahora, rápido!». Bárbara le sigue la corriente y se agacha tras
el mostrador.
Rodeada de libros, Olivia activa el móvil
sin rituales: apenas lo examina porque ya sabe cómo es. Se trata del tercer iPhone que pasa por sus
manos, pero el primer móvil
que no hereda. «¡Tengo 4G! La puta ama».
Según un estudio de The Center for Generational Kinetics, los miembros de la generación Zconsideran que a los 13 años todo el mundo
debería tener un móvil.
Olivia empezó a los 10 y asegura que la lectura «ya no le llama tanto» como
cuando era pequeña.
Su madre, filóloga, lo interpreta como algo
propio de su edad: «Es más fácil ver las opiniones de un youtuber que leer un
libro, pero para que lea cierta literatura juvenil horrenda, casi prefiero que
no lea». Bárbara no cree que su hija esté enganchada al móvil: «Cuando tenemos
que hablar lo deja a un lado sin que eso le produzca ningún síndrome de
abstinencia».
«¡Me reclaman un selfi!». El momento ha
llegado. Los amigos de Olivia le están dando la bienvenida en masa por Whatsapp
después de tres meses de desconexión. Los ha visto esta misma mañana en el
colegio, pero ahora le hablan desde otro lugar, un patio donde nunca hay padres ni profes. Por su cara iluminada por la luz LED, resulta
evidente que Olivia está notando un abrazo en forma de cascada de emoticonos.
COMENTARIO: La era digital. Pareciera que los dígitos se comieran,
bebieran y nos protegiesen del frío. El futuro no es ser informático y creador
de aplicaciones, lo será para algunos. El futuro necesitará fontaneros,
jardineros, albañiles, panaderos... Exactamente como ahora. El móvil no es la
vida real. Y mis hijos se llevaran un tortazo cuando vean que el dinero hay que
ganarlo en la calle currando. No todos lo pueden ganar con internet, la gran
mayoría han de currar como toda la vida. No les metamos mas pájaros en sus
cabezas, ya tienen bastante con los pokemon.LA RECORTA…
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