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jueves, 10 de noviembre de 2016
Las aves marinas se atiborran de plástico atraídas por su olor Los residuos emiten la misma señal olfativa que el alimento
NUÑO DOMÍNGUEZ. 10 NOV 2016: Una de las grandes
preguntas sobre la contaminación por plásticos de los océanos es por qué los
animales se comen estos desechos. Hasta ahora, la respuesta más aceptada era
que los confunden visualmente con comida. Pero es difícil de explicar cómo
especies adaptadas a sus entornos durante miles de años de evolución pueden
equivocarse en algo tan básico como el alimento.
Un nuevo estudio publicado hoy aporta
una respuesta algo más compleja, pues demuestra que los plásticos huelen
exactamente como la comida de la que se alimentan las aves marinas. El trabajo
se ha centrado en el grupo de las procelariformes, que incluye a albatros,
petreles y pardelas. Estas especies tienen un afinado olfato para el sulfuro de
dimetilo (DMS), un compuesto bioquímico que segrega el fitoplancton en
descomposición y que les indica el punto donde hay alimento. El compuesto es
uno de los principales responsables del olor a mar y tiene un papel clave en el
clima.
Un equipo de investigadores de la
Universidad de California en Davis (EE UU) ha demostrado que, tras menos de un
mes flotando en aguas marinas, los plásticos más comunes comienzan a emitir
sulfuro de dimetilo. También han demostrado que este compuesto está
directamente relacionado con la ingestión de plástico por parte de las aves
marinas. Su estudio, publicado en Science Advances,
muestra que las especies analizadas son cinco veces más propensas a atiborrarse
de plástico que otras que no pueden olfatear el DMS.
Hasta el 80% de las aves del
Mediterráneo consumen residuos
Cada año, los humanos tiramos al mar ocho millones de toneladas de plástico.La
mayoría llega al mar desde Tierra, en parte por la falta de reciclaje. Más de
200 especies de mamíferos, peces, aves y tortugas consumen estos residuos, que
obstruyen el tracto digestivo de los animales y resultan tóxicos en algunos
casos. Por ejemplo, un estudio publicado este año apuntaba a que los microplásticos están intoxicando a algunos peces del
Báltico y podrían
explicar el declive de algunas especies de interés pesquero. Al actual ritmo de
contaminación de los mares, el 99% de las aves marinas habrán ingerido plástico
en 2050, resalta el nuevo estudio.
"Los tipos de plástico que hemos
analizado se usan en muchos de los productos que consumimos, botellas de agua,
mecheros, cepillos de dientes y mucho más", explica Matthew Savoca,
coautor del estudio. El investigador resalta que "las aves marinas no son
las únicas que usan el DMS como una señal olfativa para alimentarse, también
hay peces, incluido el tiburón ballena, y tortugas que lo hacen", señala.
En mamíferos está menos claro, aunque "hay evidencias de que algunas focas
pueden detectar el DMS", añade Gabrielle Nevitt, coautora del estudio,
"y sabemos que estos animales tienen un olfato excelente", resalta.
En el caso de las aves marinas,el problema
puede ser particularmente crítico para los polluelos. "Pueden ser
alimentados con fragmentos de plástico por su progenitores pero ellos son
incapaces de regurgitarlos y en ocasiones pueden acumularse en el estómago
hasta causar su muerte", explica Jacob González-Solís, investigador de la
Universidad de Barcelona. "Este fenómeno es bien conocido en los albatros
que crían en Hawaii", resalta. El fotógrafo Chris Jordan ha documentado
este problema con impresionantes fotografías de cadáveres de polluelos con el estómago repleto de plásticos.
En 2014, González-Solís publicó un
análisis del consumo de plásticos en las tres especies de pardelas endémicas
del Mediterráneo, incluida la balear, el ave marina más amenazada de Europa. “Los datos mostraban que entre el 60%
y el 80% de las aves tienen plástico en sus estómagos”, explica el científico.
Para este biólogo, el próximo reto es averiguar “cuál es el impacto real de los
plásticos en los organismos marinos”.
El nuevo estudio demuestra que la
intoxicación es más compleja de lo que se pensaba (no se trata tanto de la
vista como del olfato) y que está mediada por señales bioquímicas que las aves
han evolucionado para poder captar incluso en pequeñas concentraciones. “Es una
trampa ecológica”, resume el biólogo de la UB. Tras unas semanas en el mar, los
plásticos se cubren de organismos microscópicos que comienzan a producir
sulfuro de dimetilo y atraen así a las aves. No es que lo confundan con comida,
es que es comida, pero contaminada.
COMENTARIO: El mismo plástico se descompone en
pedazos microscópicos, que se come el pescado y después nosotros nos comemos al
pescado, con lo cual el siclo se cierra. Y así somos todos más sanos con
dientes supera blancos y muy felices. Dicho esto. Que espanto. Pobres animales.
Sigamos llenando todo de basura. Vamos a destruir el Planeta por ser unos
insensatos.LA RECORTA…
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