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jueves, 27 de octubre de 2016
Uno de cada cuatro hogares tiene un miembro con alguna intolerancia alimentaria o alergia Uno de cada cuatro hogares declara que algún miembro de la familia tiene un tipo de problema de alergia o intolerancia a ciertos alimentos. La mayoría de los afectados sufren rechazo a los lácteos, el gluten, los cacahuetes y el marisco. La incidencia es superior entre los niños.
JUAN FERRARI. 27.10.2016: Uno de cada cuatro hogares declara que algún miembro
de la familia tiene un tipo de problema de alergia o intolerancia a ciertos
alimentos, aunque "no significa necesariamente que haya cambiado de dieta
por ello", según aclara Silvia Villaverde, una de las responsables del
informe elaborado por Nielsen sobre el Consumidor sensitivo. Pablo García,
portavoz de la Asociación Española de Personas con Alergia a Alimentos y Látex,
insiste en diferenciar entre alergia e intolerancia. La primera supone una
enfermedad grave, que incluso puede suponer la muerte, pues se deriva de una
respuesta del sistema inmunológico del paciente a un alérgeno (componentes que
aparecen en determinados productos). Por el contrario, la intolerancia no suele
pasar de afecciones intestinales, molestas, pero no graves. En las alergias, la
única solución es evitar el alimento completo que genera la reacción. En
cambio, en los casos de intolerancia, la industria agroalimentaria está
generando productos en los que se quita el componente al que se tiene
intolerancia. Como leche o lácteos sin lactosa; pasta, panadería o bollería sin
gluten o mermeladas sin fructosa. "Es un mercado pequeño, con pocos
productos en los lineales, pero es claramente creciente", explica Silvia
Villaverde. Y lo es por un doble efecto. Primero, porque cada vez hay más casos
de alérgicos, pero también de intolerantes. Aunque no hay datos exactos, la
nutricionista Ana Zugasti determina que entre el 1,4% y el 3,6% de los
españoles adultos tienen alergia y entre el 5% y el 8% de los niños. Algo más
indeterminada es la prevalencia de los intolerantes, que según Zugasti es entre
5 y 10 veces superior que la alergia. Pero el tirón de los productos
"sin" sobrepasa los problemas médicos. En una parte creciente de los
consumidores está cuajando la idea de que comer sano va más allá de suprimir
grasas y azúcares de las dietas. Villaverde aclara que la causa de que en los
hogares se haya optado por dejar de consumir productos con lactosa se debe, en la
mitad de los casos, a que se tiene alergia o intolerancia a algún componente,
pero en la otra mitad, a la creencia de que un alimento sin lactosa es más
saludable. Por tanto, la búsqueda de la salud está demandado alimentos que
carezcan de componentes que pueden generar intolerancia, a pesar de que no se
padezca de ella. Y aquí sí hay un mercado por explotar, pues el 40% afirma que
no está satisfecho con los productos que hay en los mercados aplicados a su
dieta particular, según el informe de Nielsen. No siempre se cambia la dieta
Silvia Villaverde, de Nielsen, explica que se ha detectado que no en todos los
hogares con una persona que padece intolerancia se varía la dieta. En la
encuesta realizada por Nielsen se detecta que en el 10% de los hogares hay algún
miembro con problemas con la lactosa o los lácteos, y sin embargo, solo el 6%
declara haberse adherido a una dieta en la que se ha suprimido este tipo de
productos. En el caso del gluten, el 5% de hogares declara tener algún
afectado, pero solo el 4% ha dejado de comprar alimentos sin gluten.
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