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martes, 4 de octubre de 2016
Una escombrera ilegal emerge en la Colonia Marconi La prostitución ya no es el único problema de este barrio de Villaverde, que desde hace meses es utilizado para abandonar desecho Vecinos y empresarios denuncian la creciente degradación de la zona y la dejadez del Ayuntamiento
PABLO GIL. Madrid. 04/10/2016: Cualquier
rincón ajardinado de Marconi, incluso las medianas de las calles, es
aprovechado para el desescombro ilegal. Grandes bolsas negras de basura, sacos
de obra rebosantes, cadáveres de sanitarios, televisores u ordenadores viejos,
electrodomésticos abiertos en canal latas de cerveza, cristales y cajas de
cartón se mezclan en un revoltijo coronado en cada rincón por toallitas húmedas
usadas.Escombros y
toallitas, eso es lo que se
encuentra en cada rincón de este barrio deVillaverde en el que residen entre 1.800 y 2.000 personas.
Desde hace dos décadas, las aceras de la
colonia Marconi forman uno de los grandes prostíbulos de Madrid. El problema se alivió ligeramente cuando las
prostitutas se fueron unas manzanas más allá, al polígono El Gato, pero los
desvelos no han terminado para los vecinos, que desde hace meses ven cómo sus
parques, jardines y descampados se han convertido en una gran escombrera.
«El Ayuntamiento no está tomando apenas
medidas. Se limpia una vez al mes como mucho y, al poco, todo vuelve a estar cubierto de porquería»,
denuncia Mabel Díaz, presidenta de la asociación de vecinos Resina. «Se ha
producido una degradación bastante grande», dice por su parte Alberto Díaz, vicepresidente de
la Asociación de Empresarios de Villaverde (AEVI). «Hay una dejadez tremenda de
la administración. En los últimos meses cada vez tiran más residuos y
escombros. Está hecho un asco, y a eso se suman los serios problemas de higiene».
La calle San Eustaquio divide el barrio en
dos. A un lado, las naves industriales del polígono se alternan con descampados
cubiertos de maleza y desperdicios y algunos edificios abandonados en los que
se adivina la presencia de habitantes furtivos por los restos de ropa o de
colchones. Allí están instaladas 500 empresas,
aunque su número ha decrecido en los últimos años, según AEVI. Al otro lado se
encuentran los bloques de viviendas, ajardinados, agradables, urbanizaciones de
clase media que a mediodía esperan la llegada de los estudiantes del único centro educativo del barrio, un concertado que ofrece Primaria,
Secundaria y Bachillerato para un millar de alumnos. «Nosotros vivimos aquí,
tenemos que pasar por estas calles para ir a trabajar, para hacer la compra o
para acompañar a nuestros hijos al colegio; no merecemos vivir así», afirma la presidenta de la asociación vecinal. Ésta
viene reclamando a la Junta del distrito, presidida por Guillermo Zapata (Ahora Madrid), soluciones a unos problemas que,
denuncian, se han convertido en endémicos. «Queremos un polígono que dé
trabajo, no un putiferio ni vivir entre cagaderos y
escombros», exclama la presidenta de los vecinos.
Las mujeres en situación de prostitución y los prostituido
res, según la nomenclatura propuesta a la prensa por la alcaldesa,
Manuela Carmena, campan a sus desnudas anchas por Marconi y sobre todo por el
polígono adyacente, El Gato. A cualquier hora del día, varias decenas de mujeres prácticamente desnudas ocupan
todas las esquinas y aparcamientos de este espacio desolado, literalmente
cubierto de basura, sacudiendo sus nalgas o simplemente sentadas sobre un gran
bote de pintura vacío. En esta parte del barrio hay menos construcciones, sólo
parcelas inertes y calles descuidadas. «¿Quién va a querer comprar o alquilar
una parcela para montar un negocio en un lugar donde se practican felaciones y
masturbaciones en la vía pública?», se pregunta el representante de los
empresarios.
Guillermo Zapata, concejal presidente de
Villaverde, también ha detectado el aumento en la proliferación ilegal de
escombros en Marconi y muestra su frustración ante la falta de limpieza en la
zona. «Estamos atados al anterior contrato de recogida de basuras, que en
particular está muy mal dotado para Villaverde», explica, «pero estamos seguros
de que la situación de recogida va a mejorar en
noviembre con el nuevo contrato».
En los bares del polígono sólo hay hombres
tomando un café o una caña. Por las calles, hombres entran y salen de
furgonetas. Únicamente hombres. «Aquí es muy complicado contratar a mujeres», explica Alberto Díaz. «Una mujer que sale del trabajo
y que va al Metro o al autobús tiene que estar aguantando el acoso constante de
hombres que la confunden con una prostituta. Eso cada día. Así es imposible».
Durante el primer semestre de 2016, la
Policía desarrolló 62 dispositivos frente a los 18 de 2015 y tramitó 756 actas en base a la llamada Ley Mordaza, que penaliza a los «demandantes» de
servicios sexuales en las cercanías de colegios, parques o lugares de paso de
menores.
Guillermo Zapata anuncia que desde la Junta
del distrito se ha realizado «un profundo estudio sobre la prostitución». Tras
ese trabajo, el concejal ha presentado al Ayuntamiento «un diagnóstico para la regeneración urbana y
empresarial de la zona»,
actuaciones que podrían llevarse a cabo el próximo año, si se aprueban. «Además
hemos presentado un plan para las personas que son víctimas de
trata», explica.
La calle Laguna Dalga, donde los escombros
sirven de retrete habitual a meretrices, clientes y unos pocos heroinómanos que
viven en una caravana destartalada, está solo a 600 metros del término municipal de
Getafe. De hecho, es un balcón
al Coliseum Alfonso Pérez, el campo donde juega el equipo de fútbol, este año
en Segunda División. Precisamente la Cañada de los Molinos, un camino de tierra
que conecta ambas ciudades y que pasa bajo la M-45 y la vía del tren
(dependiente de la Comunidad de Madrid), concentra la mayor cantidad de
escombros: a ambos lados de la senda se han acumulado tantos restos de obras
que forman dos pequeñas laderas que, desde lejos, brillan al sol por los restos
de cristales.
COMENTARIO: No hay el porqué poner el grito
en el cielo, porqué esa acumulación de escombros esta hay muchos años y está en
un descampado (no en el polígono ni mucho menos en el barrio residencial) pero
interesa ahora sacarle fotos para criticar a Carmena, que hay que recuperar al
PP de Gallardón y Botella como sea, ya que arruinó y expolió a los madrileños,
pero repartió parte de sus ganancias entre empresarios afines, y eso venía muy
bien.LA RECORTA…
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