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miércoles, 12 de octubre de 2016
Los recortes dejan a las Fuerzas Armadas sin capacidades estratégicas Defensa planea equipar un avión Falcón con sistemas de guerra electrónica para suplir la baja del B-707
MIGUEL GONZÁLEZ. Madrid 12 OCT 2016: Le llamaban
coloquialmente La Reina del Espectro, era el Boeing 707 (MT-17 en
nomenclatura militar) de guerra electrónica del Ejército del Aire, capaz de
detectar y perturbar las comunicaciones y los sistemas de radar de un eventual
adversario en caso de conflicto. Defensa lo dio de baja hace un año y, aunque
constituye una prioridad reemplazarlo, aún no ha sido posible debido a los
recortes. Es una de las capacidades estratégicas que las Fuerzas Armadas
españolas han perdido durante la crisis y que tendrá que afrontar el próximo
Gobierno.
Casi todas las guerras de los últimos
años han seguido el mismo guion: antes de que se inicien los bombardeos aéreos,
un ataque electrónico —más recientemente también cibernético— perturba las
comunicaciones y neutraliza los radares del enemigo, desarticulando su red de
mando y control y cegando su sistema de defensa aérea, lo que permite a la
aviación de combate actuar casi con impunidad. España decidió dotarse de esta
capacidad en diciembre de 1991, cuando el
entonces Gobierno socialista dio luz verde al Programa Santiago, clasificado
como secreto. La joya de
este sistema, que incluye componentes terrestres y navales, era un Boeing 707
comprado de segunda mano por 900 millones de pesetas y remodelado en Israel
durante tres años para equiparlo con los sistemas más sofisticados del momento
en guerra electrónica, tanto activa como pasiva. Durante una década ha sido el
“gran oído” del Estado Mayor de la Defensa, recopilando inteligencia de señales
y actualizando el mapa electromagnético de zonas donde eventualmente pudieran
llegar a intervenir las tropas españolas. Pero hace ya un año hubo que
desmontar sus consolas y darlo de baja, ya que el vetusto aparato había
cumplido con creces su ciclo de vida.
Las Fuerzas Armadas disponen de otras
capacidades parciales en guerra electrónica, como los accesorios (pod) con los
que van dotados los F-18, pero se trata, avisan los expertos, de equipos
tácticos, que carecen del alcance y autonomía del B-707. El Estado Mayor de la Defensa ha clasificado como “prioritaria” la
recuperación de esta capacidad. Su plan consiste en remodelar uno de los
aviones Falcon 900 dedicados al transporte de personalidades y equiparlo con
consolas, más reducidas pero más avanzadas que las ya obsoletas retiradas de La
Reina del Espectro. Una vez que el proyecto reciba el visto bueno del Gobierno,
el avión tardará más de un año es estar operativo. Mientras tanto, las Fuerzas
Armadas deberán arreglárselas con esta carencia, que no es la única. Reabastecimiento
estratégico. Con la baja
del último de sus cuatro B-707, el pasado 27 de septiembre, las Fuerzas Armadas
no solo dijeron adiós a su mejor plataforma de guerra electrónica sino también
a la capacidad de reabastecimiento estratégico. El Ejército del Aire dispone de
aviones cisterna KC-130 Hércules, pero estos carecen de la autonomía del T-17.
Un ejemplo: los cazas F-18 que se desplazan a Nevada (EE UU) para participar en
el ejercicio Red Flag, uno de los más exigentes del mundo, necesitan que un
avión cisterna les acompañe para repostar en mitad del Atlántico; y el Hércules
no puede hacerlo. El
Ejército del Aire tenía prevista la compra —o, en su defecto, el leasing— de tres
MRTT, que se reconvierten en la planta de Getafe (Madrid) a partir del avión de
pasajeros Airbus 330-200, pero
la disolución de las Cortes, hace casi un año, dejó el proyecto en el alero.
Sin portaviones ¿y sin aviación
naval? Defensa dio de baja el
portaviones Príncipe de Asturias en 2013 por el alto coste de su
mantenimiento y necesaria modernización. Como plataforma para aeronaves, dispone del buque de
proyección estratégica Juan Carlos I(LHD), pero sus prestaciones no son equiparables a un portaviones, según los expertos. Además, la
Armada podría perder su aviación embarcada en 2020, cuando debe dar de baja sus
12 Harrier de despegue vertical. La única alternativa es el F-35, pero España
no se sumó al proyecto en sus fases iniciales y el
coste de comprarlo en el mercado resulta prohibitivo. Submarinos y helicópteros. Los problemas de
sobrepeso del submarino S-80han obligado a la Armada a
prolongar la vida operativa de los tres S-70 que le quedan. Navantia asegura
que, tras un rediseño, el proyecto del futuro submarino ya está encauzado. Pero
restan notables incógnitas, como el número de unidades, el coste de cada una y si estará a tiempo su sistema de propulsión
independiente del aire (AIP). La flota de helicópteros de la Armada ha perdido
su capacidad de lucha antisubmarina y no existe aún la versión naval del NH-90,
el helicóptero montado en Albacete con el que deben
equiparse los tres ejércitos.
COMENTARIO:
Nuestras FFAA no tendrían los
problemas que se citan si en los contratos del Estado con las empresas no se
produjesen las desviaciones
Recogidas en los informes de la CNMC.
Chanchullos que la CNMC estima en más de 40.000 millones de euros anuales. Sobraría
para armamento leche para niños y medicinas. Viva la Patria y su glorioso
empresariado. Vivan los evasores de impuestos.LA RECORTA…
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