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lunes, 31 de octubre de 2016
El hallazgo de un sestercio cambia la edad del acueducto de Segovia Un estudio sitúa la construcción del monumento a partir del año 112 y no en 98, como se creía hasta ahora El Ayuntamiento cambia la fecha en los folletos turísticos
AURELIO MARTÍN. Segovia 31 OCT 2016: Uno de los monumentos más emblemáticos de
España es más joven de lo que se pensaba. Nuevos estudios arqueológicos sitúan
la fecha de construcción del Acueducto de Segovia en el siglo II de nuestra era, a
partir de los años 112 y 116. La datación tradicional de este Patrimonio
Mundial se remontaba al siglo I, hacia el año 98. El área de Turismo del
Ayuntamiento de Segovia ya ha encargado una nueva tirada de folletos turísticos
con la nueva fecha.
Los investigadores
concluyen que la edificación de las monumentales arcadas se produjo o bien al
final del gobierno de Trajano, o bien, con una probabilidad más elevada, en el
gobierno de Adriano. Se trata de una época de gran esplendor de la Segovia romana, generalizada en la parte occidental
del Imperio. Tras las grandes conquistas de Trajano en la Dacia y Mesopotamia,
el dinamismo del sistema económico y las reformas militares de Adriano, que estabilizaron
las fronteras imperiales, llevaron a una gran efervescencia en todos los
órdenes en las provincias. Durante su mandato y el de Antonino Pío, en el siglo
II, se desarrollaron grandes obras públicas.
Los nuevos datos sobre uno de los acueductos
más famosos y mejor conservados se han hecho públicos en el reciente encuentro Ciudades Romanas del valle del Duero, celebrado en Segovia en el mes de
octubre. El trabajo de investigación fue presentado por el director del Museo
de Segovia, Santiago Martínez Caballero; el profesor de la UNED Víctor Manuel
Cabañero Martín, junto con el arqueólogo del Servicio de Cultura de la
Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León, Luciano Municio, y los
arqueólogos segovianos Clara Martín García y José Miguel Labrador Vielva.
El estudio se fundamenta en el análisis de
los materiales arqueológicos procedentes de la excavación efectuada en 1998 por
el arqueólogo Germán Prieto Vázquez. Exactamente, en los tres pilares de la
obra romana en la Plaza del Azoguejo de Segovia, donde se erige el monumento en
su máximo esplendor, con su doble piso de arcadas o arcuaciones y sus 29 metros
de altura.
La evaluación de los materiales ha permitido
detectar que el relleno de las fosas de fundación de estas pilas incluye
materiales cerámicos (terra sigilata hispánica)
fabricados en talleres riojanos de Trittium (Tricio) sobre el primer tercio del
siglo II. Además, entre estos rellenos, se halló un sestercio de Trajano
emitido entre 112 y 116, durante el sexto consulado del emperador.
Estos materiales fueron recuperados por
Prieto Vázquez en los estratos de cierre de esas fosas en el momento de
construcción de la obra, donde se detectó un ingente volumen de restos de la
talla del granito, del tallado de los sillares a pie de obra, según se iban
elevando pilares y arcadas. Por tanto, pertenecen al momento de su
construcción. Esas fosas solo pudieron cerrarse tras el periodo entre los años
112 y 116, asevera el director del Museo
de Segovia.
Martínez Caballero analizó los restos
arqueológicos y revisó la documentación junto con Cabañero Martín y Prieto
Vázquez, quienes concretaron la nueva fecha. Gráficamente, Luciano Municio
explica que no hay más remedio que reinterpretar la edad y la historia del
acueducto aunque los años varían poco: “Nos colocamos en los primeros decenios
del siglo II, pero cambiamos de emperador, ya no toca Trajano”. Por su parte,
la concejala de Patrimonio y Turismo del Ayuntamiento de Segovia,
Claudia de Santos, subraya que “hay que ajustar la información a la realidad
científica en el ámbito turístico”. Inscripción en el sotabanco
El director del Museo de Segovia e investigador sostiene que, con
anterioridad, se había asentado en los estudios académicos la propuesta de que
el acueducto había sido inaugurado al menos veinte años antes, en el año 98, a
partir de la hipótesis de lectura que realizó el historiador y epigrafista de
la Universidad de Heidelberg, Geza Alföldy, en los años noventa del siglo
pasado. Se basó sobre todo en la inscripción que se colocó en el sotabanco,
situado entre los dos pisos de arcadas, en su parte más monumental.
De ella solo quedan los agujeros realizados
en los sillares de granito donde iban encajados los pernos que se fijaban en el
reverso de las grandes letras de bronce dorado (letterae inauratae)
que componían la inscripción, letras perdidas por completo, aunque quedaban
algunas todavía en el siglo XVI.
Para Martínez Caballero, este epigrafista,
de gran prestigio, planteó su hipótesis de un texto que proponía una
dedicatoria a Trajano en el año 98, durante su segundo consulado, realizada por
los magistrados locales por la reconstrucción (restituerunt) del
acueducto. Dato que llevaba a especular sobre una construcción original de la
obra en época precedente, manifestando algunos investigadores una preferencia
por los emperadores de la dinastía de los Flavios, en especial Vespasiano o
Domiciano, entre 69 y 98, aunque sin datos contrastados.
COMENTARIO: Esto pasa por pretender dar fechas tan exactas de
monumentos cuya edad se pierde en el túnel de los tiempos... Los turistas no
buscan tanto la exactitud -como podrían demandar arquitectos, historiadores o
ingenieros- como la ubicación del acueducto en su contexto histórico, sus
funciones, sus características, sus anécdotas y sus avatares. Decir a un
turista que el Acueducto de Segovia se construyó en 98 o en 119 d.C. es un dato
irrelevante (basta con ceñirse al siglo correspondiente); anunciarle, en
cambio, que en su construcción no se empleó un gramo de argamasa, que ha estado
funcionando hasta hace poco o que, hasta hace poco también, la circulación
pasaba justo por debajo de él, son detalles que pueden colmar más las
aspiraciones de conocimiento y curiosidad de los viajeros. Eso de que lo
construyó el diablo en una noche, puede ser ya para nota. Enhorabuena a todos
los segovianos por poseer en su ciudad la obra de ingeniería romana más
importante ya no sé si de toda Europa.LA RECORTA…
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