Ha sido una vida la de Pepe rodeada
de militares, de marchas castrenses, de desfiles. Desde su más tierna infancia,
este macho cabrío procedente del Pirineo aragonés desfila junto al cabo Méndez,
su cuidador, y el resto de legionarios.
El Santuario Refugio La Pepa es su nuevo hogar, donde
disfrutará de unas instalaciones apropiadas para su descanso. Pepe se ha
convertido en la primera
cabra de la Legión que se jubila “oficialmente”. El teniente coronel de esta
unidad logística de la Legión firmó el permiso para que pudiera ceder el animal
al refugio.
Cuentan los nuevos cuidadores de Pepe que, aunque
puede pastar por la finca, prefiere alimentarse de manera similar a como lo
hacía cuando estaba de servicio. Come de la mano y en una bolsa de patatas
vacía y beber directamente de las mangueras.


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