Buñol lanzará en su Toma tina 160 toneladas de tomate contra la violencia machista y homófona.
EFE. 31.08.2016: A las 11 arranca la tradicional Toma tina, en la que
este año se lanzarán 160.000 kilos de tomates, 10.000 más que en 2015.
Participarán en el festejo 22.000 personas. Buñol ha incluido en su campaña
contra la violencia de género y la homofobia un protocolo de actuación para
vigilar con "especial celo" este tipo de conductas. El municipio valenciano de Buñol está preparado para
que a las once de la mañana arranque su tradicional e internacional Toma tina,
en la que este año se usarán de arma arrojadiza 160.000 kilos de tomates,
10.000 más que en 2015, que este año reivindican el fin de la violencia
machista y homófoba. En el día grande de las fiestas de Buñol, la localidad
contará con un 10% más de agentes y casi un millar de personas, incluidos unos
doscientos voluntarios, para velar por la seguridad de participantes y el
discurrir de una guerra de tomates que lleva varios años sensibilizada con este
problema social. El consistorio ha incluido en su campaña contra la violencia
de género y la homofobia de este año un protocolo de actuación para vigilar con
"especial celo" cualquier conducta de este tipo que se perciba y
desplegar una postura de "tolerancia cero", como ha explicado el
alcalde, Rafael Pérez. Llegados de todo el mundo, los improvisados combatientes
de esta especial batalla vegetal esperan ya desde primeras horas en la calle la
carcasa que a las once de la mañana anuncia el inicio del fuego rojo cruzado,
que cubrirá las calles de Buñol de una especie de salsa triturada y teñirá de
rojo a todos los participantes. Turistas de Reino Unido, Francia, Australia,
Japón, Estados Unidos o Rusia son lanzadores de tomates en un fiesta declarada
de Interés Turístico Internacional en 2002 y que rememora la trifulca con estos
vegetales protagonizada por unos jóvenes el último miércoles de agosto de 1945
en un desfile de gigantes y cabezudos. Ataviados con ropa vieja y protegidos
por gorros y gafas de bucear los contendientes se divierten poniendo en su
diana a cualquier persona mientras siete camiones recorrerán las callas y con
ensordecedores bocinazos, anunciarán la descarga de la hortaliza por las
estrechas calles del municipio. En la popular refriega valenciana no falta
quien acaba restregándose los tomates por su cuerpo y el de su vecino y quien
aprovecha la viscosa salsa en la que se convierte tan refrescante munición para
nadar e incluso bucear. Tras algo menos de una hora, un nuevo disparo de
pólvora paraliza los lanzamientos de tomates y calma el fervor en los
participantes que agradecen los manguerazos de agua que les llegan desde
balcones y ventanas y que aprovechan las duchas instaladas en las inmediaciones
para borrar las huellas de la incruenta batalla. Es el turno entonces de
voluntarios y personal de limpieza que dejan las calles del municipio impolutas
y sin restos de una fiesta con la que este año se han citado 22.000 personas,
que han tenido que pasar por caja para participar en el deseado recorrido.
COMENTARIO: En España tenemos un montón de fiestas, somos muy
fiesteros, qué pena que casi la totalidad de éstas sean absurdas o tengan un
origen o historia absurda, cuesta encontrar alguna fiesta que no sea una
auténtica pamplina como esta, que me imagino que será divertida, pero es
inmoral por el hecho de tirar una cantidad brutal de alimentos. Y no solo
estamos en crisis, dentro de poco el mundo va a tener problemas para generar la
cantidad de alimentos que consumimos, el mundo está superpoblado y se
pronostica una crisis alimentaria... lo mires por donde lo mires. En realidad no es desperdicio de comida porque esos
tomates eran para tirarlos, porque no tienen la presentación adecuada o por lo
menos así lo dijeron en TVE, los meten en cámaras a 7 grados especialmente para
este día, si no habría que tirarlos en un descampado para los pájaros e
insectos o enterrarlos.LA RECORTA…

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