Pocos representan mejor la llegada de los vientos
europeos al peñón que Corks. Antes era un viejo pub irlandés que olía a cerveza
y ahora un restaurante moderno de aspecto colonial. El dueño, Gino Giménez, de
45 años, rehabilitó el lugar con fondos europeos. Orgulloso, colgó un cartel en
la entrada con la bandera de las 12 estrellas amarillas sobre fondo azul. “El
Brexit sería un desastre para nosotros. A nivel económico y a nivel político.
Yo tengo 14 trabajadores, todos españoles, que van y vienen todos los días.
¿Qué va a ser de ellos?”, se pregunta Giménez, cuya carta mezcla fish and chips
y huevos rotos.
El turismo, los seguros, las apuestas online que dan
empleo a 3.200 personas (esta es la patria de William Hill y Bwin), el
aprovisionamiento de barcos y los servicios financieros son la base de la
economía gibraltareña, que apenas tiene desempleo. Las ventajas fiscales con
las que cuenta, el impuesto de sociedades del 10% y la exención del IVA,
engrasan un motor que apenas notó la crisis que ha azotado al resto del mundo.
Que todo esto se pudiera ir al traste llevó a la
abogada Gemma Vásquez a promover en Stronger in Europe, la iniciativa que
pretende concienciar a los británicos de que son más fuertes y están más
seguros dentro del proyecto común. “Desde hace 30 años somos autosuficientes.
Eso ha venido del hecho de que hemos implementado la normativa de la UE”,
explica Vásquez, que cree que su mensaje ha llegado a los 30.000 llanitos que
existen. Ni uno menos.
La calle principal del peñón, Main Street, se asemeja
a la terminal de un aeropuerto: a un lado y otro hay tiendas de duty free,
tabaco, relojes y electrónica en las que se venden a mansalva productos sin
IVA. A media avenida, el retrato de la reina Isabel II preside la entrada de un
viejo convento franciscano. Aquí vive el representante de la corona en el
peñón, el teniente general Edward Davis. Un policía con gafas y un enorme
tatuaje en un brazo resguarda el edificio.
— ¿Podríamos conocer la opinión del gobernador sobre
el Brexit?
— No, no es posible
— ¿Y la opinión de la Reina?
— Inténtelo por teléfono.
En frente está el Jury’s café, donde el jefe de los
socialistas y ministro principal de Gibraltar, Fabián Picardo, revuelve un café
solo. Picardo cree que el Brexit sería “una catástrofe” para la economía del
peñón. Además, el político teme que, sin las leyes europeas, España pudiera
cerrar la verja a su antojo como medida de presión para recuperar terreno. A su
modo de ver, eso perjudicaría “a las dos naciones”. “Cada día cruzan la
frontera 10.000 personas, 7.000 de ellas españolas. Somos un motor económico de
la región, la segunda fábrica más importante de Andalucía después de la Junta”,
razona.
Lo que ha llevado a todos los gibraltareños a apoyar
en bloque el Brimain, según explica Picardo, son las declaraciones del ministro
español, José Manuel García-Margallo, en las que aseguraba que pedirá a Reino
Unido la soberanía compartida en caso de que el Brexit prosperara. “Aprovecho
para darle al señor Margallo las gracias por ayudarme tanto en la campaña. Lo
puso fácil”, dice Picardo, y añade: "No se ría, hablo en serio".
— Algunas encuestas pronostican un resultado muy
ajustado. En ese escenario, el voto gibraltareño, aunque escaso, podría
resultar decisivo.
— En ese caso, muchas generaciones de británicos nos
darían las gracias.
El referéndum del 23 puede parecerse, por exceso de
consenso, a aquellas elecciones ficticias que se celebraron en el pueblo
keniano en el que nació el padre de Barack Obama. Los vecinos de la villa,
simbólicamente, votaron por el hijo de su paisano en una consulta paralela a
los comicios en Estados Unidos. Todos estaban de acuerdo, salvo un graciosillo
que metió su papeleta en la urna de Mitt Romney. En el caso de Gibraltar, ese
disidente podría ser John Bromfield, un empresario de 71 años que exporta material
de construcción. Él no está de acuerdo con esta tesis, cree que son bastantes
más los que apoyan el Brexit pero que no se pronuncian en público por miedo a
parecer “poco patriotas”.
Las encuestas que publica el Gibraltar Chronicle no le
dan la razón. La única que se ha hecho a pie de calle, con 596 personas
consultadas, revela que la participación será masiva, más del 85%, y que de
esos el 88% votará a favor de permanecer en la UE. "Hay incertidumbre al
Brexit. ¿Cómo afectará a los empresarios? ¿Qué va a pasar con el libre paso de
gente y mercancía? ¿Cómo reaccionará España? Son muchas, preguntas, ¿you
know?", dice en su oficina Bryan Reyes, el director del periódico, uno de
los más antiguos en inglés que existe en el mundo.
Por último están los ambiguos. El abogado gibraltareño
Charles Gómez camina por la calle saludando aquí y allá (“You look well”, le
dice a una señora que camina renqueante). Gómez cree que la UE es
“peligrosísima”. Le preocupa el control de las fronteras y la élite política
“poco democrática” que controla la institución. De todos modos, Gómez demuestra
que, ante todo, los gibraltareños son prácticos, un rasgo de carácter que les
ha permitido sobrevivir como un grano de arena en el desierto. Pese a su odio a
la UE, el hecho de que el Brexit pueda suponer un quebranto económico al peñón
le hace dudar. Business is business.
COMENTARIO: Los ingleses creen en la democracia y la UE no es
democrática, pero sobre todo, saben de geopolítica y saben que la UE los
empobrece. Para ellos estar en el centro de un mercado formado por Reino Unido,
Canadá, EE.UU, India, Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica es mucho más
provechoso que estar en la periferia del IV Reich, que enriquece principalmente
a Alemania por tener el mercado interno más grande dentro de la UE y haber
utilizado en los últimos tiempos las estructuras políticas en su favor, en
lugar de en el bien común de todos los europeos. La UE no es democrática, pero
como espacio económico, empobrece a Reino Unido en términos relativos respecto
a Alemania, mientras que la independencia de la UE, la enriquece. A España, si
la salida de Reino Unido sirve para reformarla hasta hacerla democrática, puede
favorecerle el cambio, siempre que no nos quedemos 40 años con el cacique
gallego ante la desaparición del IV Reich, como nos ocurrió cuando cayó el III
Reich. Y si lo aprueban en el Reino Unido, inmediatamente creo que España debiera
de tomar la decisión de que, un día después del Brest, el cierre de la verja…………
Basta ya de recochineo.LA RECORTA…


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