JUAN JESÚS AZNAREZ
6 JUN 2016: La intervención de Cuba ante el Gobierno
de Nicolás Maduro para facilitar las gestiones mediadoras de José Luis
Rodríguez Zapatero parece evidente a juzgar por el último movimiento observado
en Caracas: la autorizada reunión entre el ex presidente español y el dirigente
político Leopoldo López, preso en la cárcel militar de Ramo Verde desde febrero
de 2014. Su liberación es una de las condiciones exigidas por la oposición para
dialogar con el ejecutivo sobre una crisis nacional limítrofe con el
descarrilamiento, que no interesa a La Habana, ni a Estados Unidos enfrascado
en la normalización política con América Latina y en un incierto proceso
electoral.
Zapatero conserva una buena relación con Cuba, cuya
influencia sobre Maduro y el gubernamental Partido Socialista Unido de
Venezuela, (PSUV) está fuera de toda duda, y es amigablemente recibido por las
autoridades de la isla desde su activismo en Bruselas contra la Posición Común
establecida en 1996 por José María Aznar en la Unión Europea, que condicionó
las relaciones con Cuba al respeto de los derechos humanos y la introducción de
cambios democráticos. El ex presidente socialista y su exministro de
Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, son expertos en las triangulaciones
diplomáticas para excarcelar presos cubanos de conciencia, facilitar
encauzamiento de las relaciones bilaterales y la liberalización del régimen.
Durante el bienio 2009- 2010, su Gobierno acompañó las
gestiones de la Iglesia católica para poner en libertad a los detenidos de la
denominada primavera negra del 2003, algunos condenados a 28 años de prisión, y
acogerles en España con sus familiares. Barack Obama también pidió a Zapatero
una gestión con Cuba durante la reunión que ambos mantuvieron en la Casa Blanca
el 13 de octubre de 2009 al conocer que Moratinos tenía previsto viajar al país
caribeño. Le encomendó que transmitiese al castrismo sus intenciones de
secundar cualquier apertura. Esas gestiones, y fundamentalmente la tesis de
Zapatero de que no hay que forzar la democracia en Cuba sino fomentarla
pacíficamente, le permitieron consolidar una interlocución que puede resultar
provechosa si lleva a la liberación de Leopoldo López.
Una mediación exitosa conviene a Cuba, que habrá
informado a Maduro sobre la ‘fiabilidad’ del ex presidente español. Al Gobierno
de Raúl Castro, inmerso en un proceso de cambios internos, no le interesa
distracciones y menos el derrumbe de Venezuela, su principal suministrador del
petróleo. La ascendencia de la revolución cubana sobre la Venezuela bolivariana
es antigua y se institucionalizó a partir del dos de febrero de 1999 en que el
difunto Hugo Chávez, que ya idolatraba a Fidel Castro de cadete, asumiera la
presidencia de Venezuela. Le consultaba frecuentemente y todo indica que el
comandante en jefe y su hermano Raúl algo tuvieron que ver en la designación de
Maduro como su sucesor, anunciada en vida del caudillo de Barinas.
La comunicación entre el mandatario y los hermanos
Castro es fluida. La Habana sabe perfectamente que Leopoldo López en el
presidio de Ramo Verde aglutina las cruzadas opositoras, fortalece las
reclamaciones de la comunidad internacional y resta apoyos en una América
Latina progresivamente alejada del dogmatismo ideológico. Probablemente hayan
aconsejado a Maduro que permita a Zapatero visitarle y que reflexione sobre su
eventual liberación con un formato que permita salvar la cara entre el
extremismo bolivariano.
COMENTARIO: No hace falta ser muy listo para saber que a Zapatero
le han dejado ver al preso Leopoldo López porque antes se lo denegaron a Albert
Ribera. La diferencia a mi entender es bien clara Ribera no ha sido presidente
de gobierno y Zapatero si, a mi juicio existe una diferencia abismal, quizás si
hubiera ido Pablo Iglesias igual tampoco lo hubieran dejado,o si…Y hay lo dejo.LA
RECORTA…


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