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domingo, 8 de mayo de 2016
NUTRICIÓN ¿Por qué no puedo tomar una sola galleta y parar?
No se culpe: los motivos por los que le
gusta tanto el dulce tienen que ver con la genética o incluso la edad
SILVIA CÁNDANO
OCAÑA
A estos motivos, se suma que a lo largo de
toda la infancia, para poder crecer, también necesitamos comer alimentos
azucarados. Así lo afirma el doctor Adam Drewnowski, director del Centro de
Obesidad de la Universidad de Washington (EE UU), en su artículo Lo dulce y la
preferencia por los alimentos, publicado en la revista The Journal of Nutrition en 2012,
quien añade: "La respuesta de placer ante un sabor dulce es universal. Se
ha observado en distintos países y culturas". Este autor, al igual que
Prescott, documenta, además, que ya en la edad adulta nos dejamos llevar por el
bello recuerdo de un consumo elevado de hidratos de carbono tan necesario, en
aquellos años, para reponer energía.
Por último, somos golosos per se, porque
nuestro organismo está especialmente preparado para detectar el sabor dulce. Lo
confirma un estudio llevado a cabo por científicos del Centro Monell, de
Filadelfia (Pensilvania, EE UU), dedicado a investigar el funcionamiento del
olfato y el gusto. Según dicho ensayo, publicado en 2011 en la revista Proceedings of the National Academy of
Sciences (PNAS), las papilas gustativas
cuentan con una cantidad muy variada de detectores del azúcar. Dicho de otro
modo: disponemos de muchas más vías para reconocer y disfrutar de este sabor
que del resto.
Los bollos, además, nos calman, por la
sensación de felicidad que provocan. Y en la vejez la cosa va a más. Así lo
argumenta la nutricionista Katherine Sagastegui Vargas, del Centro Espacio Simpatía: “Aunque de manera natural
vamos perdiendo papilas gustativas con los años, las que detectan el sabor
dulce, junto con las que captan el salado, son las que más tiempo se mantienen
activas. Además, algunas indisposiciones propias de la avanzada edad, la menor salivación,
el pegamento de las dentaduras postizas y el consumo frecuente o continuo de
medicamentos alteran la percepción de otros sabores más fuertes, haciendo que
la degustación del dulce resulte aún más agradable en la ancianidad que en
otras etapas de la vida”.
COMENTARIO:Despues de leer este articulo me pregunto,estos productos
tan dañinos…¿Por qué diablos se diseñan para ello?LA RECORTA…
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