111 días
después de las elecciones generales y con dos semanas escasas para poder
designar un nuevo candidato a la investidura, Rajoy debe dar un paso al frente
y asumir su responsabilidad. Y no porque lo diga yo, sino porque lo ha dicho él
mismo varias veces. La primera, el 21 de diciembre. Luego, tras hacer un
quiebro al Rey en la fase de consultas e iniciarse el periodo de negociación de
Sánchez, el líder del PP aseguró que si su contrincante no lo conseguía él
haría un último intento, a su debido tiempo. Y este es el tiempo debido.
Llevamos
semanas escuchando que fue el Partido Popular el que ganó las elecciones y que
lo razonable es que Rajoy presida un Gobierno de gran coalición que incluya a
los partidos llamados “constitucionalistas”. Llegaron a decir que el candidato
del PP iba a hacer una oferta que Sánchez y Rivera no podrían rechazar. Pero
han pasado tres meses y medio y el presidente no ha movido un dedo. Se ha
limitado a hacer campaña preelectoral.
Es verdad
que los socialistas votaron en su comité federal no llegar a acuerdo alguno con
los populares. También es cierto que el líder de Ciudadanos ha repetido varias
veces que no pactarán un Gobierno con Mariano Rajoy de presidente. Pero en
política, como en el fútbol, el partido no acaba hasta que el árbitro pita el
final. Y el viernes, Sánchez y Rivera mostraron su voluntad de sentarse con
Rajoy.
Ayer, en
otro acto electoral en Barcelona, los líderes populares jugaron distintos
papeles. Mientras que el presidente insistía en que la gran coalición “es lo
único viable”, Soraya Sáenz de Santamaría pedía abrir un diálogo “sincero y
real” y María Dolores de Cospedal sacaba la artillería al afirmar que estaban
hartos de tanto ego y tanto espectáculo. Entre bastidores, los fontaneros de
Génova decían que para que el diálogo fuera posible, Pedro Sánchez tenía que
hacer un gesto y que las conversaciones nunca se celebrarían antes de que
Podemos realice su plebiscito.
Estamos ya
en los minutos de descuento y no tendría mucho sentido que el PP deje que corra
el reloj esperando un milagro de última hora. No hay tiempo que perder y merece
la pena hacer un último esfuerzo. Por mucho que las encuestas les muestren una
evolución favorable en unas hipotéticas elecciones el 26 de junio, no se
entendería que siga arrastrando los pies el candidato que gobernó durante los
últimos cuatro años, que obtuvo más votos el 20-D y que asegura que volverá a
presentarse a los comicios.
¿Qué puede
hacer el presidente? Por lo pronto, no esperar a recibir la llamada de Sánchez
o Rivera, sino tomar la iniciativa y convocarles a dialogar cuanto antes.
Aunque para eso es necesario algo más que cinco propuestas generales. ¿Cuál es ese
proyecto que no podrían rechazar? ¿Existe o no era más que una hipérbole para
llenar el tiempo de espera?
Los
expertos dicen que, hoy por hoy, las encuestas no pueden ser precisas porque
los ciudadanos no están todavía en modo elecciones. Sí parece que la mayoría de
los españoles prefiere que se llegue a algún acuerdo que evite unos nuevos
comicios. Y no hay que descartar que en unas nuevas elecciones aumente la
abstención y se castigue a los que no se han esforzado en buscar un pacto.
Hasta ahora, solo PSOE y Ciudadanos han hecho ese esfuerzo.
COMENTARIO: Rajoy
es el peor presidente de gobierno que ha habido en la democracia y el PP,
probable mente, el partido más corrupto de Europa Occidental. En un país serio
Rajoy ya estaría pescando prejubilado por (Consenso) y el (PP) regenerando su
estructura desde la oposición. Pero mira por dónde que nos ha salido una
izquierda radical más impresentable e ineficaz, la misma que prefiere estar costureando
4 años en el gallinero del Congreso que aportar ni que sea una influencia de
sus convicciones en una acción de Gobierno que ayude a mejorar el país. Rajoy
siempre ha sido un hombre con una flor en el culo, desde su elección aznariana
como sucesor por la que nadie daba un duro, hasta los ineficaces lideres de una
izquierda novedosa que prefieren cobrar y poner morritos en la Sexta que solucionar los
problemas de la gente humilde, siempre con la excusa de que sus principios son
sagrados e inalterables. Llegado este punto que Mariano sea investido presi lo
antes posible, pero claro con lo
caballero que es Rajoy, y lo fiables que son todas las promesas que hace. Pero
claro quizás ¿Tenemos que volver a
recordar que ha incumplido TODAS las promesas de su programa electoral en estos
cuatro años? ¿O las veces que ha mentido sin inmutarse? Venga, ahora me dirán
lo de la herencia recibida, y si quieres hablamos de la que van a dejar estos
desgraciados.Así pues que vuelva a salir de presidente y todos a ver el fútbol.LA RECORTA...


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