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sábado, 2 de abril de 2016

Las grandes mentiras del PP sobre el déficit público

 VOZPÓPULI: El déficit público de 2015 terminó en el 5,2% del PIB: un punto —10.000 millones de euros— por encima de nuestro compromiso con Bruselas. Se trata del enésimo incumplimiento del Partido Popular a lo largo de una legislatura que debía ser la del rigor presupuestario y que ha sido la del fiasco presupuestario. Con tal de contrarrestar su negligente fracaso, los dirigentes populares han puesto en marcha la maquinaria de las falaces consignas, tratando de justificar lo que a estas alturas debería ser injustificable. Repasemos sus mayores tergiversaciones. La excusa oficial del gobierno de Rajoy para justificar la desviación de 10.000 millones de euros con respecto a nuestros compromisos de déficit en 2015 ha sido responsabilizar a las llamadas autonomías del cambio. En concreto, en mayo de 2015, el PP perdió los gobiernos autonómicos de la Comunidad Valenciana, Baleares, Castilla-La Mancha, Extremadura, Aragón, Cantabria y Navarra. Entre junio y diciembre de 2015, estas siete autonomías aumentaron su déficit en 3.525 millones de euros, de manera que difícilmente puede imputárseles a ellas un exceso de déficit de 10.000 millones. Para hacernos una idea, durante ese mismo período de 2014, bajo el ejemplar mandato del PP, el déficit de esas siete autonomías aumentó en 3.765 millones de euros (es decir, más que con los manirrotos ‘gobiernos del cambio’). No, no han sido las autonomías del cambio las que han disparado el déficit. Pero si no han sido los gobiernos del cambio, acaso los responsables sean el conjunto de las autonomías (nunca Rajoy, claro). Y, en efecto, si nos fijamos estrictamente en la evolución del déficit público durante 2015, la desviación de 10.000 millones de euros se debe en gran medida a las autonomías, las cuales han acumulado un déficit de casi 18.000 millones de euros, unos 10.400 millones más de lo comprometido. En cambio, la Administración Central ha cerrado con un déficit 1.500 millones inferior al comprometido. Sin embargo, la imagen que está queriendo transmitir el PP —gobierno central austero y responsable; gobiernos autonómicos manirrotos e irresponsables— no es en absoluto justa. A lo largo de la legislatura, la austeridad se ha concentrado esencialmente entre las autonomías, no en la administración central: el déficit público autonómico ha pasado desde 55.000 millones de euros en 2011 a 18.000 millones de euros en 2015 (minoración de 27.000 millones de euros), mientras que el déficit de la administración central apenas ha caído desde 33.000 millones a 29.000 (minoración de 4.000 millones). Además, si tenemos en cuenta que la gestión de la Seguridad Social le corresponde al gobierno central, habrá que imputarle a éste el incremento del déficit en esta administración desde los 1.000 millones de 2011 a los 13.500 de 2015. ¿En qué sentido las autonomías han sido las manirrotas administraciones que han descuadrado las cuentas cuando son las que más han contribuido a cuadrarlas desde 2011? Uno podría ciertamente alegar que esta imagen tampoco es del todo justa: una partida muy importante del gasto de la Administración Central son las transferencias a otras administraciones, entre ellas las autonomías. Dicho de otro modo, si las transferencias entre la Administración Central y la autonómica se incrementan, el déficit de la primera aumentará a costa de que se reduzca el de la segunda (esto fue lo que sucedió en 2012: por eso el déficit del gobierno central crece tanto y el de las autonomías se contrae tanto). Acaso podamos hacernos una idea más precisa sobre qué nivel administrativo ha sido más austero durante estos últimos cuatro años si medimos la evolución anual de su gasto público deduciendo del mismo las transferencias que efectúan a otras administraciones. En tal caso, comprobaremos que, en contra del discurso del PP, los grandes recortes del gasto se vivieron en 2012, pero se concentraron marcadamente entre las autonomías. De hecho, la administración central revirtió todo su recorte del gasto un año después y, desde entonces, lo ha congelado. Las autonomías, por su parte, sí han incrementado el gasto público en 2015, pero a la vista de los ajustes que hicieron en 2012 y 2013, no deja de ser tergiversador imputarles el incumplimiento de los objetivos de déficit durante la legislatura… cuando han sido el nivel administrativo que más ha contribuido a ello. . Es, pues, la administración central la que no ha hecho nada para reducir el déficit público por el lado de los gastos. Y si no me creen y siguen pensando que los escasos recortes del gasto por parte del gobierno central se deben a que los intereses de la deuda y las prestaciones de desempleo han crecido durante la legislatura de Rajoy, representemos ahora la variación del gasto público del gobierno central sin transferencias a otras administraciones, sin intereses y sin prestaciones por desempleo. Es fácil comprobar que Rajoy no ha reducido en nada el gasto público del gobierno central una vez excluimos estas tres partidas: Zapatero le legó a Rajoy un gasto de 56.000 millones de euros en la Administración Central y Rajoy lo ha incrementado hasta 60.000 a finales de 2015 Por consiguiente, quien no ha hecho los deberes y quien no ha ajustado en nada el gasto propio ha sido el manirroto, mendaz e incumplidor Gobierno de Rajoy, de la mano de ese negligente e incompetente ministro de Hacienda llamado Cristóbal Montoso. Conclusión
Que España haya incumplido sus compromisos de déficit en 2015 no es fruto de la casualidad o de la mala suerte: es fruto de una pésima gestión hacendística durante cuatro años. El Gobierno del PP confió en cuadrar las cuentas saqueando a impuestos a los españoles y colocándole una vela a la recuperación económica. Siempre aspiraron a más ingresos, no a menos gastos. Por eso, la única austeridad parcial por el lado del gasto se vivió en 2012 y se concentró entre las autonomías: desde entonces, el gasto ha vuelto a crecer, especialmente en la administración central.
La responsabilidad de tamaña dejación de funciones podría imputarse al nefasto equipo económico del Gobierno, con el tándem Montoro-Nadal a la cabeza del sobreincumplimiento, sobreendeudamiento y sobre saqueo de los españoles. Pero no apuntemos a los alfiles cuando la verdadera responsabilidad está concentrada en el Rey que los colocó en sus puestos: Mariano Rajoy. Ni siquiera creciendo a un ritmo superior al 3% y con los tipos de interés en mínimos históricos ha sido capaz el gallego de cumplir con la palabra dada a sus socios europeos y al conjunto de los españoles.
COMENTARIO: El problema de España se llama ESTADO, hay multitud de altos cargos INNECESARIO con sueldos astronómicos y ¿Qué coño hacen? EL ESTADO Español en la actualidad es un PESEBRE donde se alimentan cantidad de PARASITOS ¿Alguien se atreve vera de desmontar esa FALSA, que supone una ESTAFA a los Españoles que trabajan y han trabajado a lo largo de su vida? LA RECORTA  

 



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