VOZPÓPULI: El déficit público de 2015 terminó en el 5,2% del PIB: un
punto —10.000 millones de euros— por encima de nuestro compromiso con Bruselas. Se trata
del enésimo incumplimiento del Partido Popular a lo largo de una legislatura que
debía ser la del rigor presupuestario y que ha sido la del fiasco
presupuestario. Con tal de contrarrestar su negligente fracaso, los dirigentes
populares han puesto en marcha la maquinaria de las falaces consignas, tratando
de justificar lo que a estas alturas debería ser injustificable. Repasemos sus
mayores tergiversaciones. La excusa oficial del
gobierno de Rajoy para justificar la desviación de 10.000 millones de euros con
respecto a nuestros compromisos de déficit en 2015 ha sido responsabilizar a las llamadas autonomías del cambio. En
concreto, en mayo de 2015, el PP
perdió los gobiernos autonómicos de la Comunidad Valenciana,
Baleares, Castilla-La Mancha, Extremadura, Aragón, Cantabria y Navarra. Entre
junio y diciembre de 2015, estas siete autonomías aumentaron su déficit en 3.525 millones de euros, de manera
que difícilmente puede imputárseles a ellas un exceso de déficit de 10.000
millones. Para hacernos una idea, durante ese mismo período de 2014, bajo el ejemplar mandato
del PP, el déficit de esas siete autonomías aumentó en 3.765 millones de euros
(es decir, más que con los manirrotos ‘gobiernos del cambio’). No, no han sido las autonomías del cambio las que han
disparado el déficit. Pero si no han sido los
gobiernos del cambio, acaso los responsables sean el conjunto de las autonomías
(nunca Rajoy, claro). Y, en efecto, si nos fijamos estrictamente en la
evolución del déficit público durante 2015, la desviación de 10.000 millones de
euros se debe en gran medida a las autonomías, las cuales han acumulado un
déficit de casi 18.000 millones de euros, unos 10.400 millones más de lo
comprometido. En cambio, la Administración Central ha cerrado con un déficit
1.500 millones inferior al comprometido. Sin embargo, la imagen que está queriendo transmitir el PP
—gobierno central austero y responsable; gobiernos autonómicos manirrotos e
irresponsables— no es en absoluto justa. A lo largo de la legislatura, la
austeridad se ha concentrado esencialmente entre las autonomías, no en la administración central: el déficit público autonómico ha pasado desde 55.000
millones de euros en 2011 a
18.000 millones de euros en 2015 (minoración de 27.000 millones de euros),
mientras que el déficit de la administración central apenas ha caído desde
33.000 millones a 29.000 (minoración de 4.000 millones). Además, si tenemos en
cuenta que la gestión de la
Seguridad Social le corresponde al gobierno central, habrá
que imputarle a éste el incremento del déficit en esta administración
desde los 1.000 millones de 2011
a los 13.500 de 2015. ¿En
qué sentido las autonomías han sido las manirrotas administraciones que han
descuadrado las cuentas cuando son las que más han contribuido a cuadrarlas
desde 2011? Uno podría ciertamente alegar que esta imagen tampoco es del todo
justa: una partida muy importante del gasto de la Administración Central
son las transferencias a otras administraciones, entre ellas las autonomías.
Dicho de otro modo, si las transferencias entre la Administración Central
y la autonómica se incrementan, el déficit de la primera aumentará a costa de
que se reduzca el de la segunda (esto fue lo que sucedió en 2012: por eso el
déficit del gobierno central crece tanto y el de las autonomías se contrae
tanto). Acaso
podamos hacernos una idea más precisa sobre qué nivel administrativo ha sido
más austero durante estos últimos cuatro años si medimos la evolución anual de
su gasto público deduciendo del mismo las transferencias que efectúan a otras
administraciones. En tal caso, comprobaremos que, en contra del discurso del
PP, los grandes recortes del gasto se vivieron en 2012, pero se concentraron
marcadamente entre las autonomías. De hecho, la administración central revirtió
todo su recorte del gasto un año después y, desde entonces, lo ha congelado.
Las autonomías, por su parte, sí han incrementado el gasto público en 2015,
pero a la vista de los ajustes que hicieron en 2012 y 2013, no deja de ser
tergiversador imputarles el incumplimiento de los objetivos de déficit durante
la legislatura… cuando han sido el nivel administrativo que más ha contribuido
a ello. . Es, pues, la administración central la que no ha
hecho nada para
reducir el déficit público por el lado de los gastos. Y si no me creen y siguen
pensando que los escasos recortes del gasto por parte del gobierno central se
deben a que los intereses de la deuda y las prestaciones de desempleo han
crecido durante la legislatura de Rajoy, representemos ahora la variación del
gasto público del gobierno central sin transferencias a otras administraciones,
sin intereses y sin prestaciones por desempleo. Es fácil comprobar que Rajoy no
ha reducido en nada el gasto público del gobierno central
una vez excluimos estas tres partidas: Zapatero le legó a Rajoy un gasto de
56.000 millones de euros en la Administración Central
y Rajoy lo ha incrementado hasta 60.000 a finales de 2015 Por consiguiente, quien no ha hecho los deberes y quien no
ha ajustado en nada el gasto propio ha sido el manirroto,
mendaz e incumplidor Gobierno de Rajoy, de la mano de ese negligente e
incompetente ministro de Hacienda llamado Cristóbal Montoso. Conclusión
Que
España haya incumplido sus compromisos de déficit en 2015 no es fruto de la
casualidad o de la mala suerte: es fruto de una pésima
gestión hacendística durante cuatro años. El Gobierno del PP
confió en cuadrar las cuentas saqueando a impuestos a los españoles y
colocándole una vela a la recuperación económica. Siempre aspiraron a más
ingresos, no a menos gastos. Por eso, la única austeridad parcial por el lado
del gasto se vivió en 2012 y se concentró entre las autonomías: desde entonces,
el gasto ha vuelto a crecer, especialmente en la administración central.
La responsabilidad de tamaña dejación de funciones podría imputarse al
nefasto equipo económico del Gobierno, con el tándem Montoro-Nadal a la cabeza
del sobreincumplimiento, sobreendeudamiento y sobre saqueo de los españoles.
Pero no apuntemos a los alfiles cuando la verdadera responsabilidad está
concentrada en el Rey que los colocó en sus puestos: Mariano Rajoy. Ni siquiera
creciendo a un ritmo superior al 3% y con los tipos de interés en mínimos
históricos ha sido capaz el gallego de cumplir con la palabra dada a sus socios
europeos y al conjunto de los españoles.
COMENTARIO: El
problema de España se llama ESTADO, hay multitud de altos cargos INNECESARIO
con sueldos astronómicos y ¿Qué coño hacen? EL ESTADO Español en la actualidad
es un PESEBRE donde se alimentan cantidad de PARASITOS ¿Alguien se atreve vera
de desmontar esa FALSA, que supone una ESTAFA a los Españoles que trabajan y han
trabajado a lo largo de su vida? LA
RECORTA…
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