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domingo, 13 de marzo de 2016

Gobierno de concentración: ¿es posible un pacto de legislatura que afronte una segunda Transición?

 Tres son las posibilidades de un gran pacto: acuerdo PP-PSOE, bloque constitucionalista con PP, PSOE y Ciudadanos y un Ejecutivo que incluya también a Podemos.
Antonio M. Figueras
vozpopuli.com: Las elecciones legislativas del 20D han dejado un Parlamento fragmentado y puesto en evidencia el bipartidismo que dominó la política española de los últimos cuarenta años. El panorama resulta inquietante: a la dificultad de formar Gobierno se une el desafío independentista catalán, al que pronto tal vez se sume el sabelianismo vasco.

Se veía venir. Desde antes de la convocatoria de las elecciones legislativas, algunos “popes” de la política ya retirados empezaron a sugerir la necesidad de un Gobierno de concentración. El expresidente de Gobierno y socialista Felipe González ha sido el más claro. Pero siempre se ha encontrado con la oposición de Pedro Sánchez. Este Gobierno tendría un límite temporal, que podrían ser dos años, y el mandato de reformar la Constitución. La modificación de la Carta Magna necesita 3/5 de los votos del Parlamento. De ahí la necesidad de encarar el proyecto con una base suficiente. Este gran Ejecutivo tendría representantes de todos los partidos que lo acepten y se incorporarían independientes.

Pero, ¿qué se entiende por Gobierno de concentración? Santiago Carrillo, secretario general del PCE, fue el abanderado durante la Transición de este tipo de fórmula para atajar la crisis política. Está claro que la interpretación va por barrios. El poco o nada previsible pacto PP-PSOE podría ser calificado como Gobierno de concentración, aunque dejara fuera a Ciudadanos, Podemos y el resto de partidos.

Otra derivada es considerar un hipotético Gobierno de concentración de los denominados partidos constitucionalistas: PP, PSOE y Ciudadanos. Pero, ¿quién lideraría esta opción? Sería necesario un candidato de consenso. Según han publicado distintos medios, el expresidente Felipe González aboga por Javier Solana para este propósito. Este tripartito o gran pacto cuenta con poderosas dificultades. Sabe Pedro Sánchez que sus votantes no le consentirían integrar una gran coalición con el PP. Y que en las próximas elecciones el PSOE quedaría reducida a su mínima expresión. ¿Y con Podemos? Una reforma constitucional de calado requiere que se retome la palabra y el espíritu de moda de la Transición, consenso. En aquellos entonces todos los partidos renunciaron a maximalismos con el objetivo de dar a España una Constitución y que se pudiera consolidar la democracia. También el Partido Comunista de España (PCE). Por eso Albert Rivera, en su intervención en la sesión de investidura del viernes 4 de marzo, cargó contra Pablo Iglesias: “Ojalá se parecieran ustedes al Partido Comunista de la Transición”.

No resulta fácil imaginar a Podemos en un Ejecutivo donde estuvieran el Partido Popular y Ciudadanos. Y mucho menos que pudiera acordar una política económica común. El mantra de Carrillo

El 15 de junio de 1977 se celebraron en España las primeras elecciones democráticas tras la muerte de Franco. La misión de las Cortes era dotar a España de una Constitución que sirviera de guía a los cambios que habían de producirse.

Con un Parlamento en el que UCD no tenía mayoría absoluta surgieron las primeras voces para resolver los retos con un Gobierno de concentración. Al frente de esta petición se encontraba Santiago Carrillo, secretario general del PCE.

Pero no era el único. El senador Joaquín Satrústegui, de la Plataforma Senadores para la Democracia, apostaba por esta fórmula como la mejor herramienta para salir de la crisis económica. Y también el socialista Enrique Tierno Galván, el monárquico José María de Areilza, el ucedista Fernando Álvarez de Miranda y el democristiano Joaquín Ruiz-Giménez, políticos de distinta ideología. Nada más celebrarse las elecciones del 1 de marzo de 1979, con la Constitución recién estrenada, Santiago Carrillo volvió a pedir un Gobierno de concentración. Con casi dos millones de votos (el 10,77%) y 23 escaños, el PCE se afianzaba como tercera fuerza política, pero muy lejos del PSOE (121 escaños). Como UCD no alcanzó la mayoría absoluta se habló incluso de una hipotética coalición UCD-PSOE. Carrillo quería que el PCE participara en un Gobierno de concentración democrática o como mal menor en una política de coalición para hacer frente a un momento especialmente difícil, con una fuerte crisis económica y con las demandas autonómicas a flor de piel.

Sirvan de broche unas palabras de Carrillo en 1980: “Haría falta que esos partidos tuvieran un sentido más profundo de la realidad nacional, tratando de poner remedio a los problemas de modo solidario, en lugar de preocuparse prioritariamente por ir obteniendo un conjunto de cotas desde el punto de vista electoral”. Parece que fue ayer.
COMENTARIO: Aquel "Pacto", aquellos pactos, tuvieron lugar hace muchos años, y en una ocasión histórica, que no volverá a repetirse, y ya no son necesarios más pactos...
Lo que ahora se necesita es, únicamente, simplemente, que el Parlamento funcione, y que los Ayuntamientos, también... Suficiente...
Con detalle: en el Parlamento (Congreso de los diputados) hay 350 ciudadanos. Procede hacer una matización muy importante, que está fuera de todo populismo: hay 350 personas: diputados, y diputadas, estas, en número importante. Es muy importante tener en cuenta este dato para lo que diré inmediatamente.
El Parlamento merecerá tal nombre cuando cada una de las 350 personas, cada una actúe, diga y vote, según su leal saber y entender...
Y lo mismo, mutatis mutandis, para los Ayuntamientos de concejales...
Mientras esto no suceda, no hay nada qué hacer: todo lo demás huelga...
El "sistema legal" no es malo, y está concebido para que las cosas funcionen así... pero no funcionan por culpa de los partidismos políticos... Y, más indirectamente, por culpa de los ciudadanos... tiene que adelgazar, considerablemente, los aparatos de los partidos políticos... ¿Cómo? Con listas electorales promovidas por los propios electores... Podría conseguirse, por ejemplo, que en la circunscripción electoral CORUÑA, hubiese 4 diputados (la mitad) que no perteneciesen a partido alguno. Y así en Asturias, León, Salamanca, Sevilla, Madrid, Barcelona...
Un Parlamento con la mitad de diputados que no obedeciesen las consignas de ningún jefe de partido: sólo a su propia conciencia...LA RECORTA…

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