El aludido argumenta haberse jugado la vida en
operaciones de alto riesgo donde ni el CNI, con quien nunca ha congeniado, era
capaz de llegar. Para ello, y con el visto bueno de los sucesivos ministros de
Interior –hasta 10 han pasado por la “piedra” de Pepe Villarejo- el policía
montó una red de empresas tapadera que le permitiera operar de forma tan
anónima como discreta. Con el lodo de esos polvos, Villarejo se ha fabricado
una respetable fortuna personal que algunos comisarios, poco amigos del
aludido, consideran bien ganada. Javier Ayuso publicó en El País que el citado
ha manejado 46 sociedades en los últimos 30 años, siendo propietario de más de
una docena con un capital social superior a los 16 millones. El comisario goza
hoy de una notable popularidad en los ambientes periodísticos que no sería
entendible sin aludir a otra de sus facetas menos conocida pero más
sorprendente: su condición de “expendedor” de buena parte de los dossiers que
en los últimos tiempos han alfombrado las exclusivas de una serie de notorios
periodistas madrileños, tipos brillantes que durante años han abrevado en las
aguas ricas en plancton de una “policía patriótica” dispuesta a amargarle la
vida a Jordi Pujol, a Arthur Mas o a Xavier Trías, entre otros, con informes a
menudo de una redacción que roza lo burdo de puro pedestre. El último traje
salido de esa sastrería tiene que ver con el llamado “informe PISA” (Pablo
Iglesias S.A.), un texto que, plagado de recortes de prensa y falsamente atribuido
a la UDEF, versa sobre la financiación de Podemos y ha sido remitido en última
instancia al Tribunal de Cuentas. Son las miserias de un oficio, el
periodístico, que se ha proletarizado por culpa de la crisis, por un lado, y se
ha envilecido, por otro, con un sin número de columnistas de postín que al
tiempo que se rasgan las vestiduras con la corrupción imperante trabajan de
tapadillo para grandes empresas y agencias de comunicación. Una profesión que
hoy está muy “malita”, casi tanto como la de jueces y policías, por culpa del
derrumbe de unos estándares éticos que ha dejado a las putas convertidas en
respetables señoras de compañía. Periodistas, policías y jueces. Faltan los
responsable políticos del escándalo de esos grupos policiales que se mueven en
la sombra a su antojo. Falta que el titular de Interior, Jorge Fernández Díaz,
dé a la sociedad española una explicación de lo que está pasando. No lo ha
hecho en cuatro años. Dicen que no puede darla, porque las “cloacas” le tienen
bien cogido de los compañones en asuntos que tienen que ver con su vieja
relación con Pujol. El relato de Ayuso sobre la fortuna del comisario hubiera
hecho saltar de su asiento al policía más laureado del mundo en cualquier
democracia del mundo. Aquí, ni siquiera su arremetida contra el director
general del cuerpo, Ignacio Cosido, logró movilizar al pío Fernández. Valga,
por una vez, el último párrafo de un editorial de El País de marzo de 2015: “La
existencia de grupos en la sombra dentro de las fuerzas policiales es motivo de
escándalo en otras democracias. La diferencia sustancial es la respuesta de las
instituciones. En un Estado europeo serio se persigue y depura a los policías
que actúan por su cuenta o derivan en partidas de la porra. Lo que no puede
nunca hacer una democracia es vivir bajo la sospecha de que sus fuerzas
policiales actúan fuera de control”.
Fernández Díaz pide calma y dice que todo es cuestión
de tiempo: hay que esperar hasta mayo, mes en el que el comisario Villarejo
pasará a la condición de jubilado. Así están las cosas. Quien no ha querido
esperar ha sido la juez Belén Sánchez, titular del juzgado nº 39, que se ha
dado prisa en archivar la causa abierta contra JLM por encontrar
“contradictorias” las versiones de la doctora, dando así satisfacción a una
fiscalía que hacía tiempo presionaba en tal sentido. ¿Simple cuestión de
incompetencia, o de miedo? Los abogados de la dermatóloga han recurrido ya ese
archivo, argumentando que “no se puede sobreseer la causa sin haber practicado
previamente las diligencias solicitadas”, ello, además, cuando en el juzgado nº
25 sigue abierta la interpuesta por JLM contra la doctora. Hay, sin embargo,
algo que ha llamado poderosamente la atención del respetable: la relación causa
efecto existente entre la publicación de unos mensajes muy comprometedores de
la reina Leticia en apoyo de JLM y el archivo de la causa.
La reina Leticia se mancha las manos
Porque al culebrón de la juez que archiva, el
empresario chulapo, el comisario “malote” y los periodistas de investigación
que reciben empaquetada la "mercancía", le faltaba la guinda de los
reyes de España entrando en escena en el peor momento posible, cuando Felipe VI
se la coge con papel de fumar en la delicada tarea de arbitrar el impasse
político que afecta a la nación. Los SMS de la reina Leticia al mozo,
aparecidos días atrás en eldiario.es, nada tenían que ver con su pelea con la
doctora, sino con otras desgracias que aquejan al prenda: su imputación en la
trama de corrupción Púnica (financiación ilegal del PP por parte del grupo
Villar Mir) y en el caso de las tarjetas back de Caja Madrid, que al muchacho,
tan listo, tan audaz, no le ha salido cosa bien en los últimos cien años. El
caso es que la reina Leticia se despachó de esta guisa en apoyo del marido de
su amiga y compañera de yoga, Silvia Villar Mir: “Te escribí cuando salió el
artículo de lo de las tarjetas en la mierda de LOC [el suplemento “La Otra
Crónica” del diario El Mundo] y ya sabes lo que pienso, Javier. Sabemos quién
eres, sabes quiénes somos. Nos conocemos, nos queremos, nos respetamos. Los
demás, merde. Un beso compi yogui (miss you!)”. Un torpedo en plena línea de
flotación de La Zarzuela
Demoledor para la imagen de la reina plebeya y, por
extensión, para el propio Felipe VI. ¿También le gustan a Leticia los ricos
arrogantes? Le hemos tomado la matrícula, Señora. Los nuevos reyes de España
han perdido ya la virginidad y empiezan a parecerse un poco al rey emérito, el
gran Campechano. Los Dioses quieran que haya sido solo un error de
principiantes. La Casa del Rey ha querido marcar distancias (“Esa relación de
amistad ya no existe”), exigiendo la renuncia de JLM como miembro del Patronato
Princesa de Asturias. Mientras tanto, JLM ha decidido poner tierra por medio:
se va a trabajar a Londres, a una de las empresas de su riquísimo suegro. “Mi
vida ya no tiene sentido”, asegura, siempre melodramático. Huelga tratar de
hallar moraleja a semejante relato, retrato en cuerpo entero de un país donde
ni los jueces, ni los policías, ni los periodistas, ni los políticos cumplen
con su deber. Esto está podrido de la cruz a la raya. Y la cuestión no es
acabar con la austeridad, querido Pedro Sánchez, sino regenerar de arriba abajo
un país que simplemente ha dejado de ser decente. Demasiada tarea para voacé,
me temo.
COMENTARIO: Aquí nadie
dice lo que realmente piensa, ni escribe lo que sabe, a veces uno se hace el
listo con las conclusiones sin explicar las premisas. En este país de mierda
lleno de piratas los auténticos delincuentes no están en las cárceles, están
como garrapatas al lado de los círculos de poder, ya sea político,
administrativo o empresarial. Para que sea rentable ser delincuente has de
tener cobertura, es decir te han de proteger los que te tendrían que detener.
Entonces pasa que los negocios de drogas, prostitución y todo lo que de
dividendos, dinerito, dinerito que es lo que les gusta, los continúan
regentando los mismos que con el dictador, nada ha cambiado, por eso Galindo
tenía siete identidades. Por eso cuando cambia el gobierno más corrupto de la
historia de tigre kan de Mongolia, Eduardo Serra permanece de izquierda a
derecha, para que los torrente Villarejo continúen haciendo lo de siempre
garantizando el orgullo y satisfacción del campechano I. Un asco. Era entonces
cuando Aznar tenía de haber regenerado el bodrio de estado dejado. Pero que iba
a regenerar el tontorrón, solo preocupado por su bigote recortado y su ralla
del pelo. Se lo privatizo todo para compensar a sus amiguetes, y se asesoró con
lo mejor de la casa, Rato, Blesa, Aguirre, Correa, Bárcenas, Granados, Mato,...
Vaya lo mejor de cada casa; y de regenerar nada, viva el ladrillo como el que
tienen todos por cabeza. Y entonces quieren que los jueces pierdan la salud por
cuatro mil euros al mes como Alaya, no hombre no, uno tiene la botella de vodka
al lado y cuando se complica se sobre sigue y siguiente.LA
RECORTA…


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