elEconomista.es: José María Triper - 5/02/2016:
La
decisión de Mariano Rajoy y la actual dirección del PP de aplazar 'sine die' el
congreso ordinario ha abierto un nuevo frente interno en el partido popular
promovido por un amplio grupo de dirigentes y parlamentarios del partido que
son, también, quienes están promoviendo una campaña interna para forzar al
presidente del Gobierno en funciones a dar un paso a un lado y facilitar con su
renuncia un acuerdo con el PSOE y Ciudadanos.
De acuerdo con lo dispuesto en el artículo 27 de los
Estatutos del Partido Popular, los Congresos Ordinarios "sea cual fuere su
ámbito territorial de competencia, se celebrarán cada tres años", siendo
el último celebrado el que se clausuró en Sevilla el 19 de febrero de 2012.
Por lo tanto y atendiendo a la literalidad de los
estatutos, que, recordemos, están amparados legalmente por la Ley de Partidos y
por la Constitución, el Partido Popular debería haber celebrado el congreso
hace un año, en febrero de 2015, aunque la dirección actual del PP ni lo ha
convocado ni tiene intención de hacerlo de forma inminente.
Una maniobra que se interpreta como un intento de
Mariano Rajoy de mantenerse como cabeza de lista del PP en caso de convocarse
nuevas elecciones, en último extremo, de designar directamente a su sucesor o
sucesora sin contar con el partido.
Respuestas como "no es el momento" o
"ahora no es bueno para España" son las que han obtenido quienes han
reclamado su celebración, ante lo cual solicitaron por escrito al presidente
del Comité de Derechos y Garantías, Alfonso Fernández Mañueco, que instara a la
Ejecutiva a convocarlo.
Ante el silencio de Fernández Mañueco, dirigentes del
sector crítico a Rajoy confirman que están preparando una demanda contra el
presidente del Comité de Derechos y Garantías al tiempo que van a movilizarse
para conseguir que se cumpla el reglamento.
Los responsables de este sector crítico exponen que el
cumplimiento de los Estatutos es un elemento básico para garantizar la democracia
en los partidos, y recuerda que en el propio preámbulo de esa
"constitución interna" expone textualmente que "los estatutos de
un partido político son algo más que un código de funcionamiento interno, y
ello es así porque a través de las reglas autoimpuestas se transparenta hacia
la sociedad la genuina voluntad de la organización partidaria de hacer realidad
su ideario".
Añade también este texto preliminar que "si
pretendemos trasladar a los ciudadanos una determinada forma de entender la
convivencia, deberemos ineludiblemente reflejar en nuestra propia organización
esas ideas. Es el clásico predicar con el ejemplo", apostilla, aunque en
la práctica parece que eso no se está cumpliendo.
Mientras, dirigentes y parlamentarios empiezan a
denunciar ya públicamente la "parálisis de la Dirección" tras los
malos resultados electorales y los casos de corrupción. Y en un documento que
empieza a circular entre la militancia exponen que "la actual situación
del PP confirma la necesaria e ineludible renovación de personas y la
imprescindible reforma del PP como organización política".
Ayer, el presidente en funciones reunía en el Congreso
al Grupo Popular para insistir en su pospuestas de un gobierno de coalición con
el PSOE y Ciudadanos, presidido por el PP, y fue tajante al anunciar que
"nosotros votaremos no y conviene dejarlo claro a la investidura de
Sánchez tanto si viene apoyada por Podemos y los independentistas, como si
viene apoyado por sus 90 escaños o por otros ( en clara alusión al partido de Albert
Rivera) que quieran darle su apoyo, porque tampoco con 130 escaños se puede
gobernar".
Rajoy intentó levantar el ánimo a sus diputados,
confusos muchos tras el encargo del Rey a Pedro Sánchez, a quien acusó de estar
defendiendo su interés personal que "no tiene nada que ver con el interés
general de España".


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