Elisa Beni: La pérdida de calidad democrática y de
libertades que experimenta España se ve aguzada por la utilización espuria del
Estado de Derecho por parte de organizaciones no especialmente transparentes y
muy ideológicas. Hora es de decirlo con toda claridad. La coexistencia de una
peculiar institución jurídica española como es la acusación popular con un
Código Penal que ha sido expandido hasta límites muy discutibles en el caso de
los delitos apologéticos y otros que friccionan de largo con las libertades, ha
propiciado que una serie de ¿asociaciones?, ¿lobbies?, ¿grupos de oscuros
intereses? estén utilizando el sistema para hacer no sólo política sino también
inquisición. Y sólo en un sentido porque, como se puede comprobar, casi todos
los querellantes justicieros lo hacen sólo en una dirección ideológica marcada.
Tenemos en primer lugar a la ineludible Manos Limpias,
oscura dónde las haya, y que ha lavado con el detergente de la Infanta ante la
opinión pública el hecho cierto de que sus querellas son dirigidas con una
certeza ideológica innegable. En los últimos tiempos se ha querellado contra la
cúpula de Podemos, contra el concejal Zapata, contra Forcadella, Baños y Mas,
por la pitada al himno en el Camp Nou o contra la concejala Maestre. Cierto es
que todas han sido archivadas o no admitidas y que incluso les han condenado en
costas por hacer "uso malicioso" de la Justicia. Ahí siguen. Sin que
sepamos quiénes son, qué buscan y, sobre todo, quién les paga.
Nada distinto pasa con el Centro Jurídico Tomás Moro
en cuyo haber figuran también querellas contra Maestre, contra el fiscal
general del Estado, Conde-Pumpido, contra la clínica Isadora o contra un juez
de Avilés por autorizar el aborto de una deficiente mental. Una inquisición
reconvertida en parte procesal. A estos también les han dicho en auto de
archivo que sus querellas "carentes de todo fundamento" suponían una
"utilización oblicua y torticera" del Derecho. Y siguen.
La llamada Asociación de Abogados Cristianos es otro
caso de lobby confesional que en los últimos tiempos se ha querellado contra
una juez de Vigo por autorizar el aborto de una menor, contra el director de la
Reina Sofía por las obras de una exposición, contra Femen y contra el paseo
jocoso del Santísimo Coño Insumiso.
No podemos olvidarnos de Pro Justicia que, de forma
más modesta, va sumando querellas presentadas contra Monedero, contra las
expertas del Observatorio de la Violencia de Género y contra Más por la pitada
al himno. O de la Asociación de Defensa del Valle de los Caídos que, sin
cortarse un pelo, se querelló contra Anasagasti, contra Ian Gibson y amenazó
con hacerlo contra la alcaldesa Carmena.
No estoy a favor de la supresión de la acusación
popular y menos mientras no corrijamos el estatuto de un Ministerio Fiscal
jerárquico y dependiente de alguien nombrado por el Gobierno. Tampoco lo estoy
de que se hayan creado delitos delicuescentes que rozan claramente con las
libertades de opinión y expresión y que dejan al albur de la interpretación y
del inicio de la acción penal por parte de actores con intereses propios el que
los ciudadanos se vean llevados ante la Justicia. Diremos en descargo del Poder
Judicial que en la mayor parte de las ocasiones todas acaba en nada pero
también que mientras hay pie para que la prensa interesada en la pelea
ideológica pueda estar paseando en ordalía a estas personas durante un tiempo.
Para eso se crearon los aforamientos inicialmente, para que los representantes
del pueblo no estuvieran expuestos a este riesgo. Lo malo es que los desafueros
de estos grupos se dirigen ahora sin pudor hacia ciudadanos que no están
aforados y que se encuentran posicionados política y moralmente dónde ellos no
desean. Su actuación, por tanto, menoscaba la calidad de las libertades
individuales de muchas personas y también la libertad como bien colectivo de
nuestra sociedad.
Lo que pido es que se lleve a cabo una regulación
completa en una ley que evite la inseguridad jurídica y el uso claramente
abusivo que se hace de esta figura. Es perfectamente posible dado que si bien
se configura como un derecho constitucional lo es de configuración legal, es
decir, puede ser regulado por el legislador ordinario.
No es ya suficiente la distinción que de facto se hace
de la legitimidad de las acusaciones populares entre aquellas que defienden
intereses difusos, intereses que afectan a toda la sociedad y las otras. Esta
diferenciación que conlleva que Ecologistas en Acción o FACUA o SOS Racismo
pueda ejercer la acusación popular sin prestar fianza -porque se entienden que
defienden intereses que en último término son de toda la sociedad- no ha
solucionado el problema. Al final los profesionales de la querella como arma
política e ideológica acaban encontrando financiación para pagar sus fianzas.
No sabemos cómo ni de manos de quién para servir a qué intereses, pero lo
hacen.
Mientras no solucionemos esto seremos un país con
titiriteros en la cárcel, artistas imputados y gente que opina en libertad
llevada ante los tribunales. Y eso no nos conviene como democracia.
COMENTARIO: Existe el delito de falsa demanda que
nunca se usa y que equivale al libelo o la calumnia, a los que cabe acumular
grandes indemnizaciones al encausado ... Pero tenemos un poder judicial de
EXTREMA DERECHA ... Y ese es el problema... No me extraña que a Podemos se le
hayan deslizado las ganas de reorientarlo de forma un tanto burda...Pero quizás. Elisa se te ha olvidado nombrar la "Fundación Francisco Franco", que
en su día puso una querella al autor de una estatua del dictador en la feria
Arco, alegando ofensa al honor, que tiene bemoles lo de "honor", pero
en este caso sí se sabe de dónde les viene el dinero, de todos nosotros, ya que
recibe subvenciones del Estado, vamos que la pagamos a escote entre los
ciudadanos. Es inimaginable que una cosa como esta pudiera pasar en Alemania o
Italia, con los nombres de Hitler o Mussolini, pero lo que son las cosas, aquí
en España sí pasa. Mientras tanto las Gaviotas esa aves carroñeras, siguen
surcando los cielos de nuestros pueblos y ciudades, impune mente, ¿HASTA
CUANDO?LA RECORTA…


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