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miércoles, 6 de enero de 2016

Un Baltasar pintado con betún obliga a un padre a elegir entre dos cosas horribles que contar a su hijo: La verdad sobre los Reyes o el racismo El niño percibió que el Rey Mago en cuestión era un señor blanco maquillado y empezó a hacer preguntas incómodas

 ¡Manda güevos! por Modgi   | 6 de enero de 2016: Un año más, el 5 de enero ha traído consigo un desfile de conflicto racial a las calles de España. Miles de ayuntamientos del país se han visto obligados a contratar a familiares del alcalde para realizar las funciones de Reyes Magos. Esto ha provocado que algunos de los Baltasares hayan tenido que ser interpretados por hombres bancos de clase media, a los cuales ha habido que pintar con betún, ya que, por desgracia, no todos los alcaldes disponen de familiares negros.

La alarma ha saltado en la cabalgata de Terrasa, en las afueras de Barcelona. Allí, el irrelevante César Lopama se encontraba presenciando la recepción a los Reyes de Oriente con su hijo Casarín. Al pasar por delante suyo el Rey Baltasar, un vistazo ha bastado para que el avispado niño percibiera que el monarca en cuestión era en realidad un señor blanco con la cara pintada de negro, y lo ha empezado a señalar. De nada ha servido que el presunto Baltasar se escribiera la palabra “Slave” en la mejilla. Infructuoso ha resultado el intento de engaño del supuesto rey negro al arrancarse a cantar "Amazing Grace". Casarín ya había empezado a atar cabos y comenzaba a dirigir preguntas incómodas a su padre, como “¿Está enfermito el Baltasar?”, “¿por qué el Rey negro parece un señor blanco pintado?”, o “¿qué es esto que noto apagarse adentro mío, oh padre, acaso la llama tenue de la inocencia?”.

El incidente ha situado al bueno del Sr. Lopama en un punto de no retorno. Debía elegir entre revelarle a su hijo uno de estos fenómenos horripilantes: La verdad sobre los Reyes Magos o el racismo. Fuera cual fuera su elección, cambiaría la vida de su retoño para siempre. “¿Qué pasa con los Reyes, papá? ¿Son mentira o algo así?”, presionaba el pequeño.

El Sr. Lopama ha recogido con entereza este órdago vital. Así, ha dirigido a su hijo las palabras siguientes: “No, los Reyes existen, Cesarín. ¡Claro que existen! Los que pasa es que no es exactamente como te lo habíamos contado. En realidad, traen oro, incienso y desigualdad de oportunidades laborales según el color de la piel.”

Al escuchar estas palabras, el niño ha lanzado una mirada cómplice a su padre y luego ha asentido con la cabeza, como diciendo, “ya sé por dónde vas, pillín…”. Aunque, la verdad sea dicha, el pobre no se ha enterado de una mierda. Cosa positiva, por otra parte, pues en eso consiste precisamente la infancia, que a su vez es la felicidad.
COMENTARIO: Al final van a fastidiar la ilusión de los críos...se darán cuenta a los 7 años de lo que deberían de darse cuenta a los 9.Pero lo  triste, es que todavía estemos haciéndonos esta pregunta.
A ver si impera el sentido común.LA RECORTA…

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