La alarma ha saltado en la cabalgata de Terrasa, en
las afueras de Barcelona. Allí, el irrelevante César Lopama se encontraba
presenciando la recepción a los Reyes de Oriente con su hijo Casarín. Al pasar
por delante suyo el Rey Baltasar, un vistazo ha bastado para que el avispado
niño percibiera que el monarca en cuestión era en realidad un señor blanco con
la cara pintada de negro, y lo ha empezado a señalar. De nada ha servido que el
presunto Baltasar se escribiera la palabra “Slave” en la mejilla. Infructuoso
ha resultado el intento de engaño del supuesto rey negro al arrancarse a cantar
"Amazing Grace". Casarín ya había empezado a atar cabos y comenzaba a
dirigir preguntas incómodas a su padre, como “¿Está enfermito el Baltasar?”,
“¿por qué el Rey negro parece un señor blanco pintado?”, o “¿qué es esto que
noto apagarse adentro mío, oh padre, acaso la llama tenue de la inocencia?”.
El incidente ha situado al bueno del Sr. Lopama en un
punto de no retorno. Debía elegir entre revelarle a su hijo uno de estos
fenómenos horripilantes: La verdad sobre los Reyes Magos o el racismo. Fuera
cual fuera su elección, cambiaría la vida de su retoño para siempre. “¿Qué pasa
con los Reyes, papá? ¿Son mentira o algo así?”, presionaba el pequeño.
El Sr. Lopama ha recogido con entereza este órdago
vital. Así, ha dirigido a su hijo las palabras siguientes: “No, los Reyes
existen, Cesarín. ¡Claro que existen! Los que pasa es que no es exactamente
como te lo habíamos contado. En realidad, traen oro, incienso y desigualdad de
oportunidades laborales según el color de la piel.”
Al escuchar estas palabras, el niño ha lanzado una
mirada cómplice a su padre y luego ha asentido con la cabeza, como diciendo,
“ya sé por dónde vas, pillín…”. Aunque, la verdad sea dicha, el pobre no se ha
enterado de una mierda. Cosa positiva, por otra parte, pues en eso consiste
precisamente la infancia, que a su vez es la felicidad.
COMENTARIO: Al final van a fastidiar la ilusión de los
críos...se darán cuenta a los 7 años de lo que deberían de darse cuenta a los
9.Pero lo triste, es que todavía estemos
haciéndonos esta pregunta.
A ver si impera el sentido común.LA RECORTA…


No hay comentarios:
Publicar un comentario