Importantes fondos buitre llevan
meses comprando empresas renovables en nuestro país a un coste reducido, para
venderlas más tarde a las eléctricas con grandes beneficios. Para hacernos una
idea del volumen de negocio, solo en el segundo trimestre del año se han
realizado operaciones con un valor de 2.723 millones de euros, según datos de
Ernst & Young, que han convertido a España en el país europeo con más
fusiones y adquisiciones en ese periodo de tiempo.
Desde entonces, KKR ha pagado este
verano aproximadamente 919 millones de euros por Gestamp Solar y el fondo
Cerberus, que participó en el negocio inmobiliario de Bankia, compró el pasado
mes de octubre Renovalia por unos 1.000 millones. Anteriormente Magnum Capital
compró la hispano-portuguesa Iberwind por unos 1.000 millones.
Por su parte, otros fondos como
Blackstone y bancos de inversión como Goldman Sachs ya están estudiando a
conciencia el sector y haciendo ofertas millonarias.
El proceso de compra
Rafael Barrera director de la Asociación
Nacional de Productores de Energía Fotovoltaica (Anpier) incide en la presión
que muchos de estos fondos buitre hacen a diferentes organizaciones como la
suya en el momento de compra. “Los fondos buscan instalaciones grandes, de unos
4 o 5 MW como mínimo, y de una sola titularidad para adquirirlas con la mayor
sencillez y rapidez posible”, cuenta este representante de los pequeños y
medianos inversores.
Barrera y una de las portavoces de
Unión Española Fotovoltaica (UNEF) destacan que tanto los continuos cambios en
la legislación como la falta de esperanza porque en los años venideros la
situación vaya a mejorar, hacen que muchos inversores se vean obligados a
vender “mal y pronto” sus plantas de energía limpia a estos fondos de
inversión. “Mucha gente invirtió sus ahorros
confiando en el Estado, que garantizaba en los años 2007 y 2008 la
rentabilidad, y ahora no sabe qué hacer con tantas deudas”, critica Jorge
Morales, experto en el sector eléctrico español. Tal y como señala, las
cooperativas de base agraria y los pequeños productores son los que más
dificultades están teniendo a la hora de vender las instalaciones renovables,
ya que al tratarse de pequeñas empresas, no interesan ni a los fondos buitre.
Morales considera que en este proceso
“el único que pierde es el inversor inicial” mientras se benefician los bancos,
que saldan su deuda; las eléctricas, cuando compran plantas de renovables a los
fondos de inversión más baratas; y los propios fondos, cuando hacen negocio
aprovechando su liquidez.
Un recorte “arbitrario y heterogéneo”
del Gobierno
“La ruptura de la seguridad jurídica
y los recortes en la retribución del kilovatio hora llevados a cabo por el
ministro José Manuel Soria han provocado que muchos inversores estén en una
situación económica muy delicada”, explica una de las portavoces de UNEF. Uno
de los últimos estudios de esta asociación, formada por unas 300 empresas y
entidades que suponen más del 85% de la actividad del sector en España, señala
que los ingresos se han visto reducidos en algunos casos casi hasta la mitad
con respecto a la previsión hecha en el momento de realizar la inversión.
Este recorte “arbitrario y heterogéneo” ha afectado, según
datos de UNEF, a 62.000 familias y empresas en España. Muchos de ellos entraron
en el negocio de las renovables en el año 2007 y 2008, cuando el Estado incentivaba
su instalación y prometía unas condiciones en el BOE, que más tarde no se
cumplieron. Más tarde, con el inicio de la crisis económica, el Ejecutivo de
José Luis Rodríguez Zapatero comenzó a recortar las retribuciones y a partir de
2011, con Mariano Rajoy en la Moncloa, la reducción de las primas se
generalizó.
Las entidades bancarias que
confiaban, al igual que sus clientes, en lo que decía el BOE sobre las
renovables, han visto cómo en los últimos tiempos la rentabilidad de estos
productores ha pasado del 12% al 2% y cómo muchos de ellos han entrado en
concurso de acreedores, según datos de una entidad financiera a los que ha
tenido acceso este diario. Por tanto, no es de extrañar que muchas entidades
estén dispuestas a saldar sus deudas a través de estos fondos buitre.
Así, descubrimos que la realidad de
las renovables está muy lejos de la que planteó Mariano Rajoy el pasado 26 de
octubre durante su entrevista en TVE: "Las energías renovables tenían una
rentabilidad garantizada por el Estado de entre 20 y el 25%”. Ni el plazo de
amortización inicial de casi 20 años ni la rentabilidad del 12% que se prometió
a aquellos inversores y empresas llegó a ser real. COMENTARIO: Primero se hunde el sector
inmobiliario para que los "fondos buitres" logren hacerse con miles
de pisos de protección oficial (véase el caso de Madrid y las decisiones al
respecto de su anterior alcaldesa) a precios ridículos, y tras algunos añitos
de espera (estos si pueden esperar) vender a precios exorbitados lo que
"robaron" a los adjudicatarios originales. Ahora le toca el turno a las renovables. Un sector que
estaba capeando el temporal y, gracias a las ayudas del gobierno y Europa,
estábamos consiguiendo general más del 40% de la energía eléctrica, es decir
reducción de emisiones contaminantes. Se les asfixia (eliminando subvenciones y
creando leyes absurdas como el tener que pagar un canon a una de las grandes
eléctricas para ponerme unas placas solares en el jardín de mi casa del pueblo)
para que tengan que vender deprisa y corriendo a esos fondos buitres y dentro
de unos añitos, cuando la sociedad demande inevitablemente ese tipo de energía,
ya tendrán el negocio montado.LA RECORTA…


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