«Caja Madrid me timó 30.000 euros con
las preferentes y Bankia 20.000 con acciones, pero estos dos, como educados caballeros
que son, no me han puesto un solo tuit insultándome»
¡Manda güevos! por J. Becario | 17 de agosto de 2015: Venancio Hormigueros,
jubilado de 87 años, acaba de hacernos unas declaraciones que, sin lugar a
dudas, enternecerán al ministro del Interior. Si llegara a leerlas, Jorge
Fernández Díaz pensaría que si todos los españoles fueran como éste, daría
gusto, y hasta es posible que le condecorara con alguna medalla al mérito. O
igual pedía al Papa que lo beatificara en vida.
Porque lo de Venancio tiene mérito.
Mucho mérito (a no ser que haya sufrido un golpe de calor este verano, y el
cerebro se le haya trastornado). La Caja Madrid que presidía Blesa le birló
30.000 euros con las preferentes, y la Bankia de Rodrigo Rato le hizo perder
otros 20.000 animándole a comprar acciones. Aquellas acciones que iban a ser
cojonudas porque las cuentas de la entidad eran la hostia. ¿Os acordáis de Rato
tocando la campanita?
Ahora Venancio, sin los ahorros de
toda su vida, muestra una tranquilidad pasmosa, una serenidad de espíritu
apabullante, una dulzura de ánimo insuperable.
EL JUEVES: Señor Hormigueros, ¿usted
no ha escrito ningún tuit ofensivo contra Blesa o Rato?
VH: No, no, en absoluto. Por culpa de
ellos perdí todo mi dinero, es cierto, pero ellos a mí no me han ofendido de
palabra. Sólo me jodieron (con perdón) mis ahorros.
EJ: ¿Y no será porque usted no tiene
Twitter?
VH: No, porque lo tiene un nieto mío
y se lo podía haber encargado.
EJ: Pero vamos a ver, alma de
cántaro, después de que usted perdió toda esa pasta, ¿qué otra ofensa le iban a
hacer esos dos?
VH: Pues, hombre, me podían haber
llamado 'pringao', 'pardillo', 'palurdo', 'infeliz', qué sé yo… Tantos tuits de
esos me podían haber puesto ofendiéndome… ¡Pero ni uno, oiga!
EJ: ¿Y no será que teme usted que si
califica a esos dos tipos como se merecen, le apliquen la ley mordaza y le
pongan 800 euros de multa? ¿Tiene usted 800 euros?
VH: No. Pero no es por eso. Aunque,
si le digo una cosa…
EJ: Dígala, dígala…
VH: He tenido algunas tentaciones. Lo
confieso. La última, cuando vi las fotos de Rodrigo Rato, que veraneaba en un
yate, tirándose al agua… Me dieron ganas de llamarle…
EJ: ¿De llamarle qué? No se reprima,
que es malo para la vesícula…
VH: No, he vencido esas tentaciones.
En ese sentido, y es justo reconocerlo, Blesa me lo pone más fácil que Rato: ha
desaparecido, ahora ya no hace ostentación de nada… Rato tendría que tomar
ejemplo de él y ser más discreto.
EJ: Ya, pero perdone que insista, ¿de
verdad a usted no se le revuelven las tripas cuando ve a estos sujetos, aunque
a Blesa se le vea menos ahora?
VH: La Justicia será la que tenga la
última palabra.
EJ: ¿Cuándo? ¿Cualquier siglo de
éstos?
VH: Bueno, en todo caso está la
justicia divina.
EJ: Don Venancio, como el ministro
del Interior lea estas declaraciones suyas, igual le pone a usted como ejemplo.
VH: No sé.
EJ: Hasta le puede condecorar con
alguna medalla. ¡Es usted un santo! Y el ministro ya condecoró a una virgen.
VH: No quiero medallas. Me basta con
tener la conciencia tranquila. Cosa que no pueden decir otros.
EJ: Para tener tranquila la
conciencia, primero hay que tener conciencia, don Venancio.
VH: Ya, bueno...
COMENTARIO: Que vergüenza de País, la
justicia como dice Venancio, tendrá que ser divina ya que la terrenal en este País
dudo mucho en que lo haga, porque como dice un amigo mío escritor todo es una quimera,
empezando por la justicia.LA RECORTA…


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