
En el interior, platos contundentes: olleta de judías,
torta del pastor o sopa cubierta La paella más popular es la de marisco, pero
la original tiene menos de mar y más de montaña. Se elabora con caracoles,
conejo, pollo o cerdo y verduras. Si en lugar de arroz usamos sustituimos
fideos, tenemos una fideuá. Esa paella tiene como fondo ese sofrito hecho a
base de verduras de su huerta, donde también hay excelentes hortalizas y
frutas. Entre estas últimas, claro, la naranja valenciana. También son muy
valorados los kakis de la Ribera, con su propia Denominación de Origen.
Tierra adentro el clima aprieta más en invierno,
gracias a lo que Requena puede fabricar magnífico embutido. En estas tierras
"de adentro" encontramos grandes platos de cuchara. La contundente
olleta de judías blancas y carne de matanza, es un claro ejemplo. También está
la sopa cubierta, bajoques farcides –pimientos rojos rellenos de arroz– y la
torta del pastor.
Toda la orilla mediterránea deja en la despensa valenciana
una magnífica oferta de pescados. En aguas de Valencia se pesca lubina,
merluza, dorada, salmonete, rape, mero o anguila. Con ellos las elaboraciones
son variadas: asados, en fritura, a la sal, encebollados, suquet –ideal para el
rape–, a la naranja o en salsa de almendras.
La horchata viene bien para acompañar el postre de
nuestra comida. Lo clásico es acompañar la horchata con fartons, pero también
podemos elegir los buñuelos de calabaza con chocolate, el arrop i talladetes o
los rosegons. La calabaza gusta en estas tierras. Están esos buñuelos y también
el arnadí, elaborado con dulce de calabaza y almendra, aunque se puede
sustituir la calabaza por boniato.
Al ser la Comunidad Valenciana una zona pobre en
ganadería, los animales disponibles para la alimentación eran los de corral,
como el conejo y el pollo. El entorno natural de la Albufera posibilitaba la
adicción ocasional de pato, si bien en mucha menor cantidad que de los otros
dos debido a su mayor contenido graso.
Ya en
1513 el agrónomo Francisco de Paula Martí menciona en su pequeño folleto (en un
apartado sobre el uso del arroz), una de las primeras recetas del arroz a la así
pues aunque los Valencianos saben cocinar perfecta mente este, manjar les trigo
la receta original de la paella, valenciana: «Para que el arroz a la valenciana salga como le hacen
aquellos naturales, es preciso que se cueza a fuego muy activo, prefiriendo el
de llama, a fin de que no se interrumpa el hervor. Para saber la cantidad fija
de caldo que se necesita, sea cual fuere la que se pretenda guisar, llevan
generalmente la regla de removerlo con una cuchara de palo, y antes que se
repose enteramente, la plantan en el centro de la vasija, y si se mantiene sin
movimiento le añaden algo más (de caldo), y repiten lo mismo hasta que la
cuchara se tartalee sin caerse, que es cuando tiene suficiente. Activan la
lumbre para que levante pronto el hervor, y procuran sostenerla hasta que el
caldo está cerca de consumirse, y entonces prueban el grano a fin de ver sí
está bien penetrado hasta el corazón. Si lo está, lo separan del fuego
inmediatamente, lo dejan reposar, y aquella pequeña porción de caldo la absorbe,
y queda entero, bien cocido, esponjada y suave al paladar; pero si se observa
al probarlo que todavía está algo duro, le añaden algo más de caldo, procurando
que esté caliente para que no se interrumpa el hervor; porque si esto sucede,
el resultado es deshacerse sin que se consiga el que se penetre, quedando duro
el corazón del grano. Casi nunca es necesario añadirle más caldo que el que
dijimos al principio, y si acontece alguna vez, es porque el arroz está muy bien granado, y necesita algo más de
humedad para penetrarse bien. Las demás circunstancias del condimento quedan al
arbitrio del que lo guisa y será tanto mejor cuanta más delicada la sustancia
que contenga, como queda insinuado”. Receta de don. (Francisco de
Paula Martí)Buen provecho y felices fallas a todos los Valencianos.LA RECORTA…



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