Las colas en la sanidad madrileña
permitieron a un joven sacarse el título de cirujano antes de entrar en el box
de la Seguridad
Social
¡Manda
huevos! Escuin | 13 de febrero de 2015: “¿La Sanidad en Madrid? Perfecta, ¿por qué lo pregunta?” Esa sería la respuesta típica de cualquier
político al que preguntemos. (Políticos que, por cierto, no han pisado un
centro de esos en su vida, claro).
La verdad es que bien sí que van, pero según para qué. Para que te
atiendan no, pero si quieres desarrollar un hobby, entonces es otro tema. Gracias a los recortes, la falta de recursos y la calma chicha de
nuestra burocracia, dispones de todo el tiempo del mundo. Puedes hacerte
experto en macramé, estudiar física nuclear, tatuarte La Rendición de Breda en el
pecho a base de pellizcos, observar como crecen los árboles del jardín... lo
que sea.
Exactamente esto es lo que le ocurrió A Héctor Gonzalo. Héctor,
hace unos 6 años, entró en urgencias bastante preocupado. “Tenía
un dolor agudo en el vientre y, aunque no parecía muy grave, preferí consultar
al médico”, nos comenta.
Una vez allí, lo típico: recortes de presupuesto, médicos internos con más horas de guardia
que Los Changuitos de quirófano, niños llorando, abuelos perfectamente sanos intentando un'cruising' de conversación intrascendente y
recepcionistas capaces de agriar leche fresca con sólo pestañear. “Como
vi. que la cosa iba para largo, hice lo que hace todo el mundo: empecé a buscar en Google mis síntomas. Tres diagnósticos de cáncer, dos de ovarios
poliquísticos y ocho recomendaciones de homeopatía después, me cansé de buscar.
Así que decidí buscar la solución más directa”.
Ni corto, ni perezoso, este gigante del DIY comenzó a estudiar
medicina mientras esperaba a que le atendieran. “Antes
que me recibiese la enfermera para el informe previo ya estaba en segundo de
medicina. Y eso contando que primero se me atragantó, incluso repetí algunas”.
Cinco años, dos meses, ocho días y dieciocho horas después, Héctor
pidió la navaja mariposa al chico del apuñalamiento múltiple que esperaba a su
lado, y se operó de apendicitis él mismo. Con todas las garantías, claro. Era
un médico titulado y llevaba un botellín de vodka para desinfectar la herida.
Poco después (tras unas horas de pos operatorio y reposo cerca de la máquina de
ven Ding) Héctor se levantó y volvió a su casa curado. ¡Para que luego dudemos
de la efectividad de nuestra sanidad!
COMENTARIO:
Así con este sistema de aprendizaje, por
Internet seria una forma
de reducir las colas en la sanida, publica de nuestro país, creo que seria una estupenda forma de formar
doctores, para que después emigraran a
otros Países a ejercer, como
profesionales, ya que en nuestro
País las esperas son tan largas en urgencias, que daría tiempo a terminar una
carrera mientras, estas en la cola para que te atiendan, una bonita forma de aprovechar
el tiempo y de ahorrarse la matricula de la universidad, así pues queridos ciudadanos,
aunque sea un cuento de ciencia ficción, pasaría a ser una gran realidad.LA
RECORTA…


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