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viernes, 27 de febrero de 2015

Hoy les traigo un tema diferente para cambiar la rutina. ¿Se puede lesionar el cuerpo al practicar sexo? ¿Es posible forzar demasiado el cuerpo en un arrebato de pasión? ¿Qué males son leyenda negra y cuáles no?

 CLAUDIO M. DE PRADO: Ocurría en una de las escenas más hilarantes de Tres bodas de más. El personaje de Quim Gutiérrez, incapaz de dejar a su novia paralítica para salir con la protagonista de la película, cuenta el motivo de su cobardía: la culpa. Normal, él había sido el responsable de que la chica estuviera en silla de ruedas. Se había golpeado contra el cabecero de la cama y se rompiera la columna mientras hacían el amor violentamente. Riámonos, que para eso es ficción. ¿O quizás no?

No hablamos solo del uso del preservativo, sino de traspasar límites que ponen en juego nuestra integridad física, como ataduras o asfixias
Francisca Molero, vicepresidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología
De hecho, el de la chica golpeada contra la pared por su efusivo amante es de los menos impresionantes dentro de los accidentes que pueden darse al practicar el acto. Se puede hablar también, como bien ha documentado Internet, del hombre al que tuvieron que sacar cemento del recto, otro al que amputaron el pene por gangrena tras inyectarse cocaína para lograr una erección, o aquel que estaba disfrutando de sexo oral en el coche y, al ser embestido por otro vehículo, casi pierde el miembro de un mordisco.

Noticias verdaderas publicadas en varios medios de comunicación que demuestran que a veces, dejarse llevar por la pasión duele literalmente. “Cuando las prácticas sexuales son susceptibles de provocar accidentes, se requiere antes de un entrenamiento y unos mecanismos de control que aseguren la integridad física”. Quien habla es la doctora Francisca Molero, directora del Institut Clinic de Sexología de Barcelona y vicepresidenta de la FESS (Federación Española de Sociedades de Sexología). “Los gustos y los estímulos que provocan el deseo son muy variados, y precisamente por eso las prácticas sexuales, para ser placenteras, han de ser consentidas y seguras. Y no hablamos solo del uso del preservativo, sino también de no traspasar ciertos límites que pongan en juego nuestra integridad física, como en el caso de las ataduras o las asfixias".

Un argumento que refuta María Victoria Ramírez, profesora del Máster Oficial en Sexología de la Universidad Camilo José Cela, que reconoce que aunque llamativos, este tipo de accidentes tan escabrosos son una anécdota. “El accidente más común sigue siendo contraer alguna enfermedad de transmisión sexual”, asegura. Los datos acompañan su afirmación. Según los últimos publicados por la Organización Mundial de la Salud, cada año se infectan 448 millones de personas en todo el mundo de ETS curables como clamidia, sífilis, gonorrea y tricomoniasis. Eso sin contar con las más de dos millones que, según ONU sida, cada año se infectan con el VIH. “Aunque recuerdo que hubo un caso muy comentado de un hombre al que los bomberos tuvieron que liberar después de que su pene se quedara atascado dentro de un tubo de metal”.

Las personas que practican sadomasoquismo no suelen tener muchos accidentes. Son parejas que lo tienen todo muy pactado y hablado, que conocen sus límites, y en esa situación es más complicado hacerse daño
María Victoria Ramírez, profesora del Máster Oficial en Sexología de la Universidad Camilo José Cela
Se refiere a una historia ocurrida hace tres años en Granada en la que los bomberos salvaron la vida de un hombre de 52 años que había acudido a urgencias con el pene inflamado y metido en un cilindro de dos centímetros de diámetro y ocho de longitud. El doctor que atendía el caso solo veía dos opciones: o cortar el tubo o amputar el órgano sexual, de ahí que llamara al servicio de bomberos de la ciudad, que por suerte para el sujeto liberaron su miembro tras dos horas de una complicada operación que incluía el uso de una fresadora para cortar metal. Suena a leyenda urbana, pero no lo es, a diferencia de las muchas otras historias que corren por ahí sobre famosos que visitan hospitales con objetos o incluso animales atascados en su ano. María Victoria Ramírez no tiene constancia de que haya ocurrido ninguna. “Tampoco conozco casos de botellas que hagan vacío después de haber sido introducidas en algún orificio”, añade. “Aunque de haber pasado, sería más probable que le ocurriera a un hombre que a una mujer. Las mujeres, cuando se masturban, buscan más el placer clitorial, al que se llega por estimulación del clítoris, que el vaginal, que requiere penetración”.

En cualquier caso, todos los expertos coinciden que a la hora de usar juguetes es siempre recomendable hacerlo con algunos de los que venden en tiendas especializadas diseñados específicamente para ello, y dejarse de experimentos caseros. Estas tiendas, por cierto, están viviendo unas semanas doradas de facturación gracias al estreno de 50 sombras de Grey, que ha animado a muchas parejas a probar los placeres del sadomasoquismo. Curiosamente, estas prácticas no son más peligrosas que la clásica postura del misionero.
 “Los casos más habituales de molestias en los encuentros eróticos tienen que ver situaciones en las que existe poca confianza con la pareja, y cuesta pedir lo que se desea, o decir que no a lo que no nos apetece. Por ejemplo, si la mujer no tiene demasiado deseo, o no está disfrutando, puede ser que no lubrique de forma adecuada, y con ello, el coito puede ser doloroso. También hay situaciones en las que las personas, en un encuentro erótico, sienten molestias e incluso cierto dolor ante las caricias bienintencionadas de la pareja, en su cuerpo o concretamente en sus genitales, y no se atreven, por corte o por miedo a que la otra persona se sienta mal, a decirlo. Estas son situaciones más comunes que otras más llamativas que a veces aparecen en los medios. Lógicamente, lo idóneo es expresar los propios gustos y preguntar a la otra persona por los suyos “COMENTARIO: Quiero aclara a las personas que puedan leer este artículo, que no se trata ni mucho menos de un relato de pornografía, sino de un comentario sobre sexología, dicho esta advertencia me pongo a comentar este educativo artículo. En este artículo creo que se han olvidado de mencionar la rotura de los cuerpos cavernosos del pene, que son los que se llenan de sangre y producen la erección y que puede ocurrir en un movimiento brusco de una postura forzada. Afortunadamente no es ni mucho menos frecuente, pero puede suceder y por supuesto se trata de una urgencia inmediata, con mucho dolor y casi seguro actuación quirúrgica. Por eso el sexo tranquilito y despacio, aunque siempre se debe probar nuevas formas de hacer el amor para así salir un poco de la rutina diaria, que a mi entender es el motivo por el cual se rompen muchos matrimonios, porque la pareja busca cosas diferentes, independientemente ya sea la mujer o el hombre lo que la pareja en cuestión, no le proporciona en la cama y por supuesto todo lo nuevo creo que tiene su encanto.LA RECORTA… 

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