¡Manda güevos! por Escuin | 26 de diciembre de 2014
En Navidad existen muchos y variados generadores de
ira homicida incontrolable: un comentario de tu suegra, un chiste de Eugenio
mal explicado por tu cuñado durante años, que le toque la lotería de Navidad a
toda la empresa menos a ti (y nadie te guardó un sobrecito como en el anuncio,
claro). Pero si hay que destacar una fuente de violencia, sangre y
apuñalamientos, “el amigo invisible” se lleva la palma.
El amigo invisible: esa amable, querida y ‘jodidamente
mierdosa’ tradición que, siempre, algún graciosillo de la oficina se encarga de
organizar. Ya nada más empezar, el estado de estrés del participante es
bastante alto. En el mismo momento en que es invitado al satánico ritual se
cierra un cepo en torno a sus genitales: no puede negarse, o será tachado de
rancio y aguafiestas, tampoco puede decir que sí y no asistir sin dejar tirado
a otro. Una trampa mortal.
A partir de ese momento, el desgraciado entra en una
espiral de odio que, de forma completamente lógica, lleva hacia un desenlace
fatal. Las bromitas del organizador adicto a los antidepresivos: “no pasarse
del presupuesto, no quiero joyas. Jijiji ¿Quién será mi amigo invisible? ¡Qué
emoción!”. Las colas en locales especialmente diseñados para apiñar a
compradores de baratijas. Esas baratijas que siempre cuestan un poco más que el
presupuesto estipulado, etc. Un caldo de cultivo perfecto, dinamita para un
estallido asesino.
Todo ideado para que, en el momento en que abras tu
regalo de “amigo invisible” (que tú intentaste que fuese algo útil y poco
engorroso), ese hijo de mala madre escondido tras el anonimato te endose un
Troll de pelo rosa, un cortapuros (cuando no fumas), una colonia con una
etiqueta que lee “muestra de promoción, prohibida su venta” o un libro de Paulo
Coelho (con este al menos sabes que el regalo es del organizador del Amigo
invisible). Una situación que ciertos seres humanos sensibles no pueden
soportar. No sin, como mínimo, llevarse a un par de los asistentes por delante.
Así, nuestra justicia, adelantándose a la alarma
social, ha tenido piedad de todos nosotros. A partir de ahora, el asesinato
múltiple durante la apertura de regalos en un amigo invisible será considerado
de menor rango que otros homicidios. “Esta normativa responde a un problema
actual de nuestra sociedad” —comenta Federico Alsa, de Jueces por la
Democracia— “en 2013 me regalaron pajarita giratoria que entonaba el himno del
Athletic y casi no respondo.”¿Quién dice que la justicia de este país no escucha al
pueblo? Así que, ya sabéis, organizadores de amigos invisibles. El próximo año,
¡prohibido regalos miérder! ¿Lo conseguiréis? No creo. Así que, por la
seguridad de todos, evitad que se regalen armas blancas.
COMENTARIO:
Después de leer este artículo, tengo que decir que no es una broma o quimera,
sino todo lo contrario ya que el tema es más serio, de lo que muchas personas
puedan creer, ya que a mi entender el amigo invisible no acaba con las edades tempranas,
aunque el amigo invisible ’se da en niños de edades tempranas, que por regla general,
en esas edades se da mucho tener un amigo imaginario con el cual suelen
sostener largos diálogos; este amigo resulta motivo de preocupación para muchos
padres que terminan buscando ayuda especializada pero lo cierto es que las
posturas psicológicas sobre este fenómeno son bastante dicotómicas. Así,
podemos hallar a especialistas que aseveran que los amigosimaginarios son un fruto inocuo de la imaginación y la
creatividad infantil mientras que existen otros profesionales que asustan a los
padres con una presunta y mal llamada "psicosis infantil". ¿Cuánto
hay de verdad y de incierto en estas posturas divergentes? En sentido general, podemos resumir que, mientras que
para el psicoanálisis y el cognitivismo los amigos imaginarios son expresión de
inmadurez o síntomas de una neurosis incipiente; la nueva generación de
psicólogos refuerza los beneficios de este fenómeno: la habilidad para
experimentar empatía, alternar puntos de vista, probar nuevas secuencias de
diálogos, cambiar situaciones, revisar interpretaciones, especular,ponerse en la perspectiva del otro... No obstante,
cualquier generalización en este ámbito puede llevarnos por caminos
equivocados, cada persona es un mundo en sí mismo, por lo cual, la aparición de
un amigo imaginario también podrá tener disímiles causas y consecuencias.LA
RECORTA…



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