En Grecia, el ejecutivo liderado por Antonis Samaras
se ha visto forzado a disolver el Parlamento y convocar elecciones. La razón es
que no ha conseguido la mayoría necesaria para investir a su candidato a las
presidenciales, el conservador Stavros Dimas. A estas horas, Grecia es un país
que navega a la deriva y sin primer ministro. ¿Veis como sí que se parece a
España?
El FMI ya ha dicho que, hasta que no salgan sus
amigos, se enfada y no habla con Grecia. Por su parte, el ministro de finanzas
alemán ha advertido que “no hay alternativa a la austeridad”. La economía, una
ciencia difusa que presume de estar basada en la racionalidad, utiliza
argumentos emocionales, como el miedo, la presión o la cara de Ángela Merkel
para imponer las decisiones que más le convienen.
La analogía está servida. Los *ejem* “expertos”
comparan a Grecia con España y a Syriza con Podemos. Eso es una pendiente
resbaladiza. Recordemos que Grecia es la cuna de la democracia y el pensamiento
racional, y España, en cambio, de las chirigotas. COMENTARIO: Se amenaza a alguien cuando se teme
algo. ¿Y qué es lo que temen los neos del FMI y Bruselas? Pues tienen miedo a
que se les escape el asunto de las manos y pierdan el control que tienen sobre
las economías occidentales. Los países más desarrollados han conseguido tener
una mano de obra muy barata y temerosa, y naciones que tienen que consumir sus
productos porque impiden el desarrollo interno. Por ejemplo, a Merkel le
interesa que los investigadores que nosotros hemos formado se trasladen a
Alemania a dejar todo su saber porque Rajoy y su querido PP les ha cerrado
todas las puertas. Esto es así de claro. Y ahora tenemos que comprar sus
lavadoras, o sus frigoríficos. El mundo necesita un golpe de timón, a ver si Grecia
como antaño nos guía en el rumbo adecuado.
Obviamente no sé si Syriza será la solución, pero hay
dos cosas que si se:
1-No son los que nos han metido en problemas


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