COMENTARIO: Recuerdo que un amigo mío, tiene una fotografía
igual que la mostrada más arriba, en la pared de su escritorio, al lado de su
ordenador y en más de una ocasión yo le pregunte, fíjate que mirada más expresiva
la de Sofía, tú sabes por qué está mirándola fija mente así en los pechos de su
compañera de mesa?, la respuesta de mi amigo fue:( Pues la verdad es que no
lose pero las dos actrices están de muerte), yo le respondí y que lo digas son
unos monumentos, pero hoy mirando las noticias, me he encontrado la respuesta a
mi ignorancia pero por fin, ya me he enterado del porqué de esa mirada de la
gran actriz Sofia y no es para menos, porque mirando la foto detenida mente me
doy cuenta que efectiva mente a su compañera, tan bien la gran actriz,
Jane
Mansfield, casi se les salen los dichos pezones, de sus perfectos pechos, y
creo que no son operados como los de ahora, pues la cirugía en aquel entonces
creo que no realizaba, los retoques de los pechos, cómo en la actualidad, bueno
no es que sea una gran noticia, pero a mi mea impresionado, la realidad de esa
mirada de la Loren y después de muchos años por fin yo sé el significado de esa
mirada…LA RECORTA…
URL.LA RECORTA (DIRECTO EN CÓDIGO QR)
miércoles, 5 de noviembre de 2014
¿Qué pensaba Sophia Loren cuando le hicieron esta foto? “En mi cara puedes ver el miedo”. TwittearSeguir @harpersbazaares
No hace falta tener la mirada muy afinada para darse
cuenta de que no está muy cómoda en su papel. El rabillo del ojo de Sophia
Loren ni engaña ni pretende hacerlo, algo relacionado con su compañera de mesa,
la también actriz Jane Mansfield, le estaba poniendo muy nerviosa. Y sólo hemos
tenido que esperar 57 años para saberlo. En una entrevista reciente a
Entertainment Weekly, Loren desvela el motivo de su cara en aquél cóctel
celebrado en el hotel Beverly Hills en 1957: "Estoy mirando fijamente sus
pezones porque tengo miedo de que acaben en mi plato", aseguró la
veterana. "En mi cara puedes ver el miedo. Tengo mucho miedo de que todo
lo que hay en ese vestido vaya a explotar – ¡BOOM!- y se derrame por toda la
mesa". Y es que una de las mejores cosas de tener 80 años es que ya no te
quedan pelos en la lengua.
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