Cierto que no había
censo oficial, ni bases legales de la consulta, ni controles, ni mesas
imparciales, ni recuento de los votos con garantías… pero también cierto que
todo hemos visto las colas, el enorme afán de una parte de la sociedad catalana
por decidir, la absoluta ausencia de incidentes…
Cierto que los
promotores pueden decir que la movilización fue alta, con unos 2,2 millones de
personas acudiendo a las urnas, y 1,6 millones de ellos apoyando expresamente
la independencia, pero cierto también que los no partidarios de la consulta
pueden esgrimir que al menos otros 3,2 millones de catalanes no acudieron.
Cierto que la
participación solo alcanzó en torno a un tercio del censo, luego la abstención
fue de unos dos tercios. Pero cierto, así mismo, que el carácter oficioso del
9-N pudo desmovilizar a posibles votantes.
Tradicionalmente, los
catalanes se comportan ante las urnas de manera muy diferente según cuál sea el
ámbito electoral. En las elecciones generales (en las que se deciden Congreso y
Senado, y por tanto el Gobierno estatal), la participación suele ser alta -votó
un 76,96% del censo en 2004, un 71,19% en 2008 y un 70,3% en 2011-. En las
autonómicas, algo más baja, pero creciendo: el 56,04% en 2006, el 59,95% en
2010 y el 69,56% en 2012. En el referéndum del Estatuto catalán, en 2006, aún
más baja: sólo votó el 49,41%.
Se hagan como se hagan los cálculos con estos niveles de
participación históricos y con los datos que arroja el 9-N, parece evidente que
la sociedad catalana está fragmentada, totalmente dividida, sobre el proceso
soberanistas. Una
parte mayoritaria calla, unos dos tercios del total, pero dentro de ese
conglomerado hay de todo: abstencionistas permanentes que no votan nunca,
unionistas que no quieren que se cambie ni una coma del actual encaje de Cataluña
en España, federalistas que quieren cambios, incluso algún independentista que
por las razones que fuere ayer no ha podido participar en el 9-N. Y hay otra
parte -el tercio de catalanes que ayer sí se movilizó- que quiere cambios, el
80,7% de ellos irse, independizarse.
Tenemos un problema mayúsculo, y la responsabilidad de
los políticos -sobre todo de los que están en el poder- es afrontarlo y
resolverlo. Sin
baladronadas como el “éxito total” de Artur Mas ayer, y sin escapismos como los
de Mariano Rajoy desde hace dos años largos.
Rajoy, que está
reaccionando tarde al otro gran problema que le ahoga, el de la corrupción,
sigue haciendo el don Tancredo con el problema catalán. No es comprensible que
ayer la reacción del Gobierno fuera que un ministro de tercer nivel -el más
bisoño y uno de los de menor peso político del Ejecutivo- saliera a leer
una nota valorando el 9-N como un asunto jurídico y de orden público y sin que
los periodistas pudiéramos preguntar. Ayer debería haber salido el propio
Mariano Rajoy. Debería haber valorado políticamente el 9-N y debería haber
ofrecido de inmediato diálogo a Arthur Más. Para hablar de las 23 propuestas
que Mas le dio hace unos meses y para hablar de esos 1,6 millones de catalanes
que quieren irse y de los no sabemos cuántos millones que quieren quedarse sin
cambio alguno y de los muchos otros que están en medio, llenos de matices.
La estrategia de
esperar y ver de Rajoy ya no da más de sí, ha fracasado. Cada hora que pasa sin
reaccionar es una hora perdida.
COMENTARIO: Para mi
queda claro que los Catalanes han demostrado que son y quieren ser Españoles.Ya
que los datos no son fiables, como no son fiables, los resultados que la
generalitat catalana, esta diciendo. 2 millones de un censo de 5 millones son
un 40 %. Ha votado un 40 % del censo, pero muchos han podido votar 2, 3 o más
veces porque no había listas sino que bastaba con presentar el DNI (español,
por supuesto). Eso invalida totalmente la encuesta. Además, el resultado no es
creíble porque todos los observadores eran partidarios de una sola de las
opciones posibles y esto quiere decir que ha habido PUCHERAZO. De todas formas
pienso que ya nos tienen hartos de este tema, que se quieren independizar, pues
ya tardan, eso sí, tomemos nota de los productos que fabrican o comercializan,
que hagan su liga de fútbol, que devuelvan las infraestructuras que los
Españoles les hemos construido y por favor que no den más el tostón y el circo.LA
RECORTA…


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