¡Manda güevos! por Escuin |
11 de abril de 2014,
¡No a los recortes! ¡Basta
de recortes en la educación pública! ¡No a les retalladles! Vale, está mal
recortar en educación. Pero, cuando hablamos de los recortes, ¿a qué nos
referimos? La mayoría de personas con dos dedos de frente en este país (tres, a
lo sumo cuatro) pensarán en peor calidad de los materiales, congelación
salarial para los maestros, falta de mantenimiento en los centros escolares,
barracones… pues no. Nada de eso.
Los recortes en la
educación van a ser mucho más drásticos y definitivos: recortar el temario. Así
los libros llevarán menos páginas, habrá que pagar menos horas a los profesores
y los niños, para gracia y alegría de sus padres, llegarán mucho antes a casa.
Así, nuestros jóvenes tendrán más tiempo libre para encontrar un trabajo
recogiendo cartones, picando carbón en una mina o vendiendo periódicos a un
penique. Lo típico de los niños (del siglo XIX, claro). Así los libros sólo
contarán con páginas contando nuestra historia desde los Reyes Católicos hasta
1975 (qué curioso). Los de geografía tendrán que recortar en mapas de
autonomías y, ¡oh cielo santo! recortarán las clases de educación sexual. Ese
tema ante el que todo padre responsable hace lo que debe hacer: delegar en el
colegio para que se lo expliquen a su hijo. Como debe de ser.
Hasta ahora, las clases de
educación sexual mostraban todo el abanico del “bonito despertar a la
sexualidad” (según los educadores) o el “mierda ¡qué cojones le pasa a mi
cuerpo que salen pelos por todos lados!” (Según los alumnos). Desde el cambio
hormonal, el incremento de la atracción sexual, la masturbación, hasta el coito
y el embarazo. A partir de ahora el temario simplemente llegará hasta el tema
4: “Tocar la primera teta: cómo y por qué” o (en centros con mayor presupuesto)
hasta el tema 6: “La puntita solamente: mal”.
Según los educadores esto
dejará a las generaciones futuras sin una información de vital importancia:
“¿Qué hacer después de tocar la primera teta?”. Las consecuencias pueden ser
desastrosas. ¿Y si no hacen nada o hacen lo primero que ven en Internet? Ya
imaginamos un futuro sin descendencia porque la caterva de imbéciles que
criamos, después de la primera teta, se dedican a vestirse de furris y rozarse
untados en aceite mientras lamen pomos de puerta gimiendo como Carandero (que
eso, exactamente, es lo que nos enseña Internet, amigos).
Desde sectores defensores
de la educación pública, el recorte se ve como un boicoteo más a los derechos
de los niños. La concertada religiosa aplaude la propuesta, cómo no. Por
suerte, según fuentes de expertos consultados, lo más probable es que la
naturaleza se abra camino. Con información o sin ella, nuestros niños pasarán a
la edad adulta como todo hijo de vecino: avergonzado, acumulando traumas y
pelándosela como un mono (o mona).
COMENTARIO: Estas noticias
aunque sean de coña y creo que no es así a los niños actuales le están quitando,
la posibilidad de tener conocimientos, de su propio cuerpo no sé si algunos de
mis lectores, abran visto la película titulada carrie,describe muy bien la
escena del colegio donde estudia que de pronto, le llega el periodo menstrual
como es costumbre en una mujer, y cuando sus
compañeros de estudios se enteran,
de que tiene el periodo y ella no sabe qué es eso que le está ocurriendo, se
asusta pues eso precisa mente les ocurrirá, a nuestra generación de jóvenes,que
por culpa de esa cultura sexual no recibida, no sabrán como actual pero no hay
que preocuparse por ello por qué. Esta
carencia la compensara la Iglesia, impartiendo cursillos en la sacristía de
hacer felaciones pensando en Jesús... No concretan con que Jesús, si es con
Jesús Álvarez u otro Jesús.

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