Las administraciones
y la ciudadanía pueden evitarlo pidiendo la titularidad pública antes de dos
años. El Obispado se valió, para ponerla a su nombre, de dos artículos de la
Ley Hipotecaria de Franco. El tiempo juega a su favor, que ha borrado del mapa
una mezquita como una catedral
RAÚL SOLÍS / Sevilla
/ 3 Feb 2014 3
Mezquita de Córdoba
El Cabildo de la
Catedral elimina la palabra Mezquita de todas las señales en el interior de la
Mezquita. // ENRIQUE GÓMEZ
Hace ocho años, en
2006, el Obispado de Córdoba privatizó, inscribiéndola a su nombre en el
Registro de la Propiedad, la Mezquita más grande de Occidente. El profesor de
Derecho Civil en la Universidad de Córdoba (UCO) Antonio Manuel Rodríguez
denuncia la usurpación por parte de la Iglesia de un bien público que podría
recuperarse si la Junta de Andalucía reclamara al Estado la titularidad pública
del monumento registrado Patrimonio de la Humanidad con la denominación
“mezquita” que la Iglesia esconde de la nomenclatura institucional del
monumento.
El Obispado de Córdoba se valió, para poner la Mezquita
a su nombre, de dos artículos de la Ley Hipotecaria aprobada
por Franco y que da entidad de administración pública a la Iglesia católica y
de funcionario a los diocesanos. Es decir, la sola firma del obispo es
suficiente para registrar a nombre de la Iglesia un bien público no registrado
hasta la fecha. Por este procedimiento, solamente en Navarra, la jerarquía
eclesiástica se ha apropiado de más de 1.000 fincas.
“Igual que nos hemos
familiarizado con el término dación en pago, tenemos que familiarizarnos con la
palabra inmatriculación”, aconseja Antonio Manuel Rodríguez
El profesor Antonio
Manuel Rodríguez. // LAURA LEÓN
El profesor Antonio
Manuel Rodríguez. // LAURA LEÓN
Rodríguez, que
impartió la semana pasada una conferencia en la Fundación Tres Culturas,
considera que para resolver este “escándalo” se debe, por un lado,
internacionalizar el conflicto y, por otro, que la ciudadanía local tome
conciencia de la gravedad. “Igual que nos hemos familiarizado con el término
dación en pago, tenemos que familiarizarnos con la palabra inmatriculación:
registrar por primera vez un bien en el Registro de la Propiedad”, aconseja
Rodríguez, quien cree que la ciudadanía tiene que introducir a su vocabulario
el término jurídico que nombra lo que la Iglesia católica ha hecho con la
Mezquita.
UNA MEZQUITA COMO UNA
CATEDRAL La Mezquita de
Córdoba ha desaparecido como si la sola palabra “mezquita” fuera la encarnación
del mal. Que el lenguaje construye realidades lo sabe muy bien la Iglesia
católica, de ahí esté empeñada en llamar “catedral” a lo que es una mezquita
como una catedral de grande.
Los folletos
informativos no informan cuando dicen que el monumento que están visitando es
una catedral con una “intervención islámica” en su interior. O cuando explica
que la construcción del monumento islámico fue “por la gracia de Dios”, del
Dios católico, por supuesto. Para esta nueva cruzada, que pretende
“arrebatarnos la memoria y el sentido común”, todo vale: desde la página web,
donde la mezquita figura como “la antigua Mezquita del Califato de Occidente”
que fue salvada de su destrucción gracias a Fernando III, católico y
castellano, faltaría más.
“Las rutas guiadas
nocturnas, financiadas con dinero público, son auténticas catequesis amenizadas
con música gregoriana” En la Córdoba andalusí no vivieron cordobeses, sino “clanes musulmanes” que se hicieron
con el poder político. La página web del monumento se llama
catedraldecordoba.es. Las entradas que te dan, después de pagar ocho euros, te
indican que vas a visitar la “Catedral de Córdoba” y las rutas guiadas
nocturnas, financiadas con dinero público, son “auténticas catequesis
amenizadas con música gregoriana”, añade el profesor de la UCO.
Fuera de la
Mezquita, los bares, hoteles, heladerías, ultramarinos o tiendas de souvenirs
se llaman “Mezquita”, el apelativo que el Obispado cordobés está empeñado en
ocultar a base de llamar “catedral” a lo que “en todo caso es
Mezquita-Catedral, pero nunca solamente “Catedral”, enfatiza Antonio Manuel
Rodríguez al centenar de personas que escucharon atentamente su conferencia,
titulada Mezquita-Catedral de Córdoba: un paradigma en peligro.
GESTIÓN PÚBLICA Y
TRANSPARENTE
El año pasado, la
Mezquita facturó 13 millones por las visitas al monumento. Unos ingresos que no
pagan IVA, IBI, ni ningún tributo, dado que la Iglesia católica está exenta de
pagar impuestos en España. Lo que convierte a la Mezquita de Córdoba en un
paraíso fiscal en virtud de los acuerdos firmados entre el Estado franquista y
el Estado Vaticano. Solamente faltan dos años, si nadie lo evita antes, para
que la Mezquita de Córdoba sea eternamente propiedad de la Iglesia católica y
se borre su nombre de la historia. En manos de la Junta de Andalucía, del
Ayuntamiento de Córdoba, del Estado, del Parlamento andaluz y de la ciudadanía
está evitarlo. O de todos a la vez. El tiempo juega a favor del Obispado que ha
borrado del mapa a la Mezquita más grande de Occidente.



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